
Y todo ese sentir explotó a las 15.10 horas, cuando el féretro con los restos mortales del ex presidente llegaba al Consistorio. En ese momento, todos los que aguardaban su llegada, recibieron al cadáver con un fuerte aplauso e, incluso, algunas lágrimas.
Ese fue el caso de Marina López. Mientras aguardaba su turno para acceder al salón de plenos del Ayuntamiento, donde se instaló la capilla ardiente, recordaba su amistad con Calvo-Sotelo. «Él era mayor que yo, pero le recuerdo cuando íbamos al baile. 'Poldín' -diminutivo cariñoso con el que le conocían los vecinos de Ribadeo- era muy buen mozo. Alguna que otra vez bailamos juntos», explicaba, con la voz entrecortada y con los ojos humedecidos por la emoción.
A su lado, un vecino de Ribadeo recordaba que el ex presidente había sido el impulsor del puente de Los Santos. Por eso, le pidió al alcalde de este municipio, Fernando Suárez, que hiciera las gestiones para que este paso que comunica Asturias con Galicia pase a llevar el nombre de Leopoldo Calvo-Sotelo.
Ayer era momento de recuerdos. De anécdotas compartidas con un hombre «humilde y una maravillosa persona», como definió Fina Fernández, propietaria del restaurante Peñalba, en Figueras (Castropol) a Leopoldo Calvo-Sotelo.
Fina Fernández comentaba ayer las veces que había cocinado para el ex presidente. «Venía mucho a nuestro restaurante, le gustaba comer buen pescado, sobre las lubinitas que él tantas veces había pescado en la ría», explica. «Incluso muchas veces me llamaba por teléfono y me encargaba comida que yo le enviaba a su casa a través del bote», el servicio de transporte que une ambas orillas.
Con el paso del tiempo, Calvo-Sotelo fraguó una estrecha amistad con el ex presidente y su familia. «Cuando venía a nuestro restaurante entraba en la cocina a visitarme. Allí se sentaba conmigo a charlar», recuerda, pero «muy pocas veces de política. A él le gustaba más hablar del día a día, de las cosas que necesitaba la gente».
«¿Vienen los reyes?»
Aunque la mayor parte de quienes acudieron a dar su último adiós al ex presidente aseguraban tener algún vínculo de amistad con él o sus familiares, otros, por contra, reconocían que sólo lo conocían «de vista». No obstante, quisieron acudir a rendirle homenaje «porque creo que se lo merece, porque fue una persona clave en nuestra historia y debemos agradecérselo». Ese era el caso de Luis Aguiño, de 33 años. «¿Vienen los reyes?», le preguntaba una señora, que había visto una corona de flores enviada por la Casa del Rey.
A la capilla ardiente también acudieron alcaldes del Occidente, como el de Castropol, José Ángel Pérez. En este concejo reside el hijo del ex presidente, Juan calvo Sotelo, quien, también, es el portavoz del PP. También dieron el pésame a la familia el regidor de Tapia, Gervasio Acevedo, la de San Tirso de Abres, María Goretti y el teniente de alcalde de Vegadeo, Juan Santiago.





