
La preocupación de Fernando Díaz Rañón iba por otro lado y se centraba en la «aparición de elementos distorsionadores» en el proceso de puesta en marcha de la nueva lonja climatizada, como «la federación asturiana de cofradías», sin asociados en Avilés, y que se postula para formar parte de la sociedad gestora de las nuevas instalaciones.
Para Díaz Rañón, la irrupción en el conflicto de dicha entidad, estaría vinculada de algún modo a la creación de la sociedad de armadores Lonja Avilés, a la que calificó de «una apuesta del PSOE para tratar de crear un clima de crispación que acabara apartando a la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas de la gestión de la nueva lonja».
Tanto Díaz Rañón como Constantino Álvarez consideraron ayer que, sea cual sea la fórmula que anuncie Manuel Docampo el mes próximo para la puesta en marcha de la nueva lonja, la Cofradía ha de ser quien asuma la gestión de las instalaciones por su «contrastada valía». No obstante, el dirigente del PP considera que «no se puede tampoco minimizar el peso de Lonja Avilés» a la hora de configurar esa nueva sociedad.
Díaz Rañón fue más vehemente a la hora de defender la opción de la Cofradía, «que ganó el concurso de adjudicación de las instalaciones que, luego, por arte de birlibirloque, declararon desierto». Según el portavoz de Izquierda Unida, «han bastado tres meses de tranquilidad en el sector para que el puerto avilesino, bajo la gestión de la Cofradía de Pescadores, recupere buena parte de la actividad perdida», lo que vendría a avalar «que es esta entidad quien debe gestionar la nueva lonja».
En el mismo sentido, Constantino Álvarez coincidió en responsabilizar «al Gobierno socialista» y al ex presidente de la Autoridad Portuaria, de «generar una crisis por su intervención en una actividad que los empresarios del sector saben gestionar, y que hasta entonces funcionaba perfectamente».





