
La introducción de este deporte en el Principado corre a cargo de Kati Riaño, ligada al mundo de la hípica en el Centro Ecuestre El Asturcón, pero que ha tomado un gran interés al ser su hija Andrea campeona de Asturias de la especialidad.
Se trata de un deporte similar al baloncesto, que tiene su origen en el pato argentino y el buzkasshi que se practicó en Afganistán.
La evolución en la actualidad se traduce en la sustitución del pato y el carnero por un balón con seis asas de cuero que permiten amarrarlo y recogerlo del suelo sin bajarse del caballo, lo que se denomina ramassage.
Los equipos pueden ser de ponis o caballos. Están formados por cuatro miembros, con cuatro reservas, que se disputan el balón para encestarlo en la canasta contraria. La altura para los ponis es de 2,5 metros y para los caballos de un metro más.
En el juego del horseball destaca que, como mínimo, hay que realizar tres pases antes de encarar el aro.
Los actuales responsables de este deporte en Asturias esperan que haya una buena difusión, por lo que se intentará llevarlos a los distintos clubes y centros ecuestres del Principado como el Chas.
Además, el horseball es una disciplina que está reconocida por la Federación Ecuestre Internacional, que ha designado las diferentes categorías, desde menores de diez años, los denominados pussins; de 11 a 12, que son los benjamines; de 13 a 14, los cadetes; de 15 a 17 juveniles, y más de 18, seniors.
A nivel nacional, esta disciplina ya se practica en Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, Navarra y Cantabria, además de los jóvenes que ha lo hacen en Asturias.
Los avances de este deporte sus sustanciales a todos los niveles, dado que hay programado ya un campeonato de España, masculino y femenino, en 2009, así como una Copa de España de clubes, que, por supuesto, cuenta con el apoyo de la Federación Española de Hípica. Este año en Portugal se celebrará el Campeonato del Mundo y de Europa de horseball.





