
Lo que está claro, por ahora, es que todos los actores internos (desde la propia Clas y el resto de accionistas de CAPSA -Cajastur y Caja Rural de Asturias-) y externos, como el propio Gobierno del Principado y los partidos políticos, están de acuerdo en que la compañía láctea asturiana debe crecer y tiene capacidad para liderar el sector lácteo español. A partir de ahí, son muchos los interrogantes que se plantean. ¿Con qué capital cuenta la sociedad limitada que el sector afín a Astals proyecta crear?, ¿qué capacidad financiera tendría la nueva sociedad para comprar otra firma del sector?, ¿qué pasa con los socios que no estén en la sociedad limitada?, ¿a qué precio podrían vender sus títulos?, ¿qué blindajes existen frente a un 'tiburón'?
Y hay otra pregunta. La propuesta que propone el presidente de Clas para reformar la cooperativa ¿es la única alternativa?
Los mismos que defienden que CAPSA tiene que crecer -la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, la Federación Socialista Asturiana y Cajastur- también coinciden en que el proceso debe hacerse con «transparencia» y supeditan su apoyo a la operación a que la resultante proporcione garantías de control de la empresa por parte asturiana, considerando prioritario, por tanto, la posición de los socios de referencia institucional de la compañía.
Los socios compromisarios de Clas están convocados el próximo 6 de junio a la asamblea que decidirá, tras la votación, la conveniencia o no de llevar adelante la reforma de la SAT que planteó a principios de abril el presidente de Central Lechera, Bertino Velasco, a la junta rectora. La propuesta establece el desdoblamiento de la actual sociedad agraria de transformación en dos nuevas entidades. Una, que incluya exclusivamente a los socios activos (1.200 en la actualidad); y otra, que agrupe a la totalidad de los más de 7.470 socios ganaderos, activos y pasivos. Esta última entidad limitada patrimonial mantendría el control sobre CAPSA, de la que ostenta un 56,39%, así como la marca Clas y configuraría una sociedad mercantil de libre transmisión de participaciones, que permitiría la entrada de nuevos socios. Se trata, en definitiva, de facilitar las alianzas a Clas con otras compañías del sector para poder crecer.
Según publicó ayer 'El Economista', la empresa láctea asturiana ofrecerá a Pascual y a Puleva la creación de un gigante lácteo español después del verano y una vez que se aborde la reforma de la SAT, siempre en el supuesto de que el proyecto salga adelante. La cosa no es tan sencilla porque los ganaderos críticos, que suman la mitad de los apoyos en la asamblea, ya han anunciado su oposición a la reforma.
Marcas blancas
Fuentes de CAPSA aseguraron ayer a EL COMERCIO que «no ha habido ningún contacto» ni existe «ninguna oferta» por parte de la empresa láctea a Pascual o Puleva, los otros dos líderes del sector. Ahora bien, 'la gran esperanza blanca' de Astals es crear «un campeón nacional», con sede en el Principado, que pueda «jugar» a escala mundial. El consejero delegado de la empresa asturiana considera que el sector lácteo se encamina a medio plazo hacia la concentración para combatir «el crecimiento imparable de la marca blanca». En declaraciones a 'El Economista', Astals explica que «en los últimos años, las grandes enseñas tan sólo hemos conseguido arañarnos cuota entre nosotros porque las que realmente crecen son las de la distribución».
Las marcas de leche de grandes cadenas de hipermercados y supermercados controlan ya el 41,5% del sector; Central Lechera cuenta con el 18,3%; Pascual, el 10,9%, y Puleva, el 2,8%.
Pese a la amenaza de las marcas blancas, las empresas siguen, de momento, su camino en solitario.
Un portavoz de Leche Pascual aseguró ayer a este periódico que «ni ha habido contactos», ni el grupo «se ha planteado» la posibilidad de una fusión con CAPSA. En la misma línea, Ebro Puleva afirmó que «no hay ninguna intención de un acercamiento ni perspectivas para ello». Fuentes de la compañía dijeron, además, que «Puleva no está en venta», en respuesta a la reflexión de Astals sobre que para llevar a cabo una integración con este grupo, Ebro debería estar dispuesto a vender. «No tenemos ninguna intención», concluyeron.





