
Nada más lejos de la realidad. La tonalidad elegida para los lienzos, ligada al objeto de sus reivindicaciones, pretende imitar el color de la imagen corporativa de la ferroviaria Renfe, uno de los actores implicados en los cambios que experimentará el barrio en los próximos años a consecuencia del soterramiento de la actual playa de vías y la construcción de la futura estación intermodal.
Precisamente el diseño de este edificio, que acogerá en el futuro bajo un mismo techo la llegada de trenes de cercanías, alta velocidad y autobuses, es uno de los ejes centrales de la protesta de los vecinos de Moreda. En sus alegaciones al proyecto, en concreto, lamentaron la ausencia de información sobre la volumetría que tendrá la estación y manifestaron su temor a que pueda suponer la aparición de una nueva barrera entre el barrio y la zona del Polígono.
El reparto de las piezas de tela, que comenzó ya el lunes, llega poco después de que el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, asegurara en una entrevista concedida a EL COMERCIO que «el tiempo para escuchar sobre el plan de vías ya se acabó». Teresa Escudero, presidenta de la asociación de vecinos de Moreda, respondía ayer con contundencia al edil: «Si para él acabó el tiempo de las protestas, entonces empezaremos a protestar más fuerte». Para una primera tanda la asociación ha preparado 280 retales morados, aunque ya prepara refuerzos. «Cuando empiece el boca a boca, el barrio empezará a poblarse de banderas».





