
Ambos firmantes coincidieron en señalar que el contenido del acuerdo es complejo y denso, de forma que fue más fácil de explicar y entender los objetivos y las circunstancias que motivan el convenio que los compromisos contenidos en el mismo.
Dos circunstancias justificaron que González Marín y Menéndez Rexach hayan querido plasmar en papel algo que no sería necesario en la práctica totalidad de la red ferroviaria española de interés estatal.
Por una parte, los puertos tienen infraestructuras ferroviarias propias, que incluyen vías y dos estaciones en el caso de El Musel, de forma que un mismo convoy utiliza para acceder al puerto vías de dos propietarios distintos. Si cada uno de ellos tuviera distintas exigencias respecto a las características de los trenes, o no estuvieran suficientemente especificadas, operadores y cargadores tendrían dificultad para saber a qué atenerse a la hora de organizar el transporte. El convenio coordina y equipara esas exigencias y condiciones, de forma que los trenes que circulan por el puerto puedan salir de él y viceversa.
Por otra parte, el abundante tráfico ferroviario que genera El Musel, líder a escala estatal, propicia que la liberalización de las vías, es decir, el acceso a las mismas de operadores distintos a Renfe y Feve, tenga más reflejo en el puerto gijonés que en cualquier otro del país y, probablemente, que en cualquier tramo ferroviario, sea portuario o no.
Cinco operadores, los dos públicos ya citados y Acciona, Comsa y Construrraíl, meten y sacan trenes del puerto, de modo que la unificación de criterios por parte de los propietarios de las vías (Adif y Autoridad Portuaria) sirve para evitar que cada operador trate de aplicar sus propias normasy aclara la gestión.
Seguridad y eficacia
El convenio firmado ayer, en cualquier caso, no se queda en la especificación de las condiciones que deben tener los convoyes para circular en condiciones adecuadas de seguridad (palabra destacada por el presidente de Adif), sino que busca aumentar la eficacia del transporte.
En ese sentido. Autoridad Portuaria y Adif realizarán previsiones de tráficos a fin de que la falta de información no impida atender adecuadamente posibles puntas de trabajo. Las estadísticas justifican que González Marín se haya referido a El Musel como referencia nacional del transporte ferroviario de mercancías.
De los 21 millones de toneladas movidas por el puerto gijonés el pasado año, 3,3 millones utilizaron en alguna fase el modo ferroviario, según dijo Menéndez Rexach. Por tipo de mercancía, de esos 3,3 millones de toneladas, 2,4 fueron de carbón; 700.000, de gas; 100.000, de productos siderúrgicos, y el resto, de cereales, cemento y otros.
1.585 trenes transitaron por El Musel el pasado año, según el presidente de la Autoridad Portuaria, lo que supone más de 4 diarios, incluyendo domingos y festivos.
Los buenos datos sobre tráfico ferroviario en El Musel no parece que vayan a ser efímeros y, antes bien, el presidente de Adif dijo que, si en todo 2007 la empresa que representa participó en el movimiento de más de mil trenes, en los cuatro primeros meses de este año se superaron ya los 550 convoyes, con un crecimiento que cifró en el 70%.
Mercado cambiante
Curiosamente, la actividad de Feve, que de momento es líder, evoluciona a la baja, mientras que la actividad de los operadores que utilizan ancho ibérico tiene tendencia a aumentar. A la firma del convenio suscrito ayer asistieron, además de González Marín y Rexach, el director general de Transportes y Asuntos Marítimos del Principado, Julián Bonet, así como el director general de Explotación de la Infraestructura de Adif, Manuel Benegas.





