
A partir de ahora, las peregrinaciones por el mar van a estar férreamente controladas por un coordinador de seguridad. La norma fija las obligaciones que van a recaer sobre las entidades organizadoras, los patrones de los barcos y las personas embarcadas.
La ley parte del supuesto de que las procesiones son «actos conmemorativos con motivo de una efemérides o de un evento cultural», pero de características específicas que llevan aparejado el viaje a bordo de personas ajenas a la tripulación. A ello se suma la «navegación en proximidad», que exige la adopción de medidas especiales para salvaguardar la vida humana.
Para el Ministerio de Fomento las medidas son necesarias por un triple motivo: garantizar la seguridad jurídica y personal de los ciudadanos; mantener las tradiciones navales con arraigo popular, y buscar un equilibrio que permita fomentar la participación en dichos eventos.
Desde hoy, las entidades organizadoras deben de iniciar la solicitud de autorización ante los capitanes marítimos bajo un plan de condiciones de seguridad. La autoridad puede prohibir la celebración del evento si detecta falsedad en los datos o cuando los interesados no hayan suscrito los seguros o las medidas de garantía previstas en el reglamento.
Y es que los organizadores tienen que comprobar que todos los propietarios de las embarcaciones cuentan con un seguro de responsabilidad civil. Asimismo, tienen que designar a un coordinador de seguridad, la persona que ejerce la dirección interna y vela por el cumplimiento de las normas. También tendrán que notificar por escrito a la capitanía la concentración náutica con 30 días de antelación, indicando la fecha y la hora previstas.
Restricciones
Además, deberán comunicar el nombre del coordinador de seguridad, la propuesta de condiciones meteorológicas, las zonas e itinerarios, el número previsto de buques, las restricciones al tráfico, las condiciones alternativas de seguridad y la copia de las pólizas de los seguros.
Para los patrones de los barcos el principal problema será el de velar porque no se suban a la lancha más personas de las que puedan ser embarcadas. Y para ello hasta se les facilita una ecuación con la que calcular el número idóneo de tripulantes mediante la multiplicación de la eslora por la manga y por el coeficiente 0,5. Así, una lancha de diez metros de eslora por cinco de manga, está capacitada para embarcar a 25 personas. En los barcos de recreo sólo podrán embarcarse los que figuren autorizados en su certificado
Las embarcaciones tendrán que disponer de barandillas de, al menos, 90 centímetros de altura y el número de chalecos salvavidas no será inferior al de personas embarcadas, con la obligación de llevar dos aros salvavidas sujetos por un cabo.
Las personas embarcadas tampoco lo van a tener sencillo. Se prohíbe subir a bordo a menores de edad y a personas discapacitadas que no puedan valerse por sí mismas, salvo que vayan acompañadas por un mayor de edad.
El coordinador de seguridad comprobará que todas las embarcaciones participantes se encuentran en debidas condiciones de mantenimiento y seguridad.
Antes del comienzo de la concentración impartirá a los patrones las instrucciones precisas para el desarrollo de la navegación, entre las que se incluyen la posición de cada barco, la planificación del rumbo, la determinación de la velocidad y la apertura de un canal de banda marina en el que estarán a la escucha todas las naves.
También tiene que disponer de los medios exteriores de ayuda y rescate en número suficiente para hacer frente a cualquier emergencia. En ningún caso será inferior a una embarcación de rescate por cada veinte barcos participantes.
Queda desautorizado el embarque a personas cuyas facultades se encuentren mermadas, o disminuidas, por efecto de bebidas alcohólicas o sustancias psicotrópicas. Tampoco se podrán arrojar residuos sólidos o líquidos al mar, ni lanzar cohetes, petardos u otros ingenios luminosos o explosivos. Y mucho menos agruparse exclusivamente en una de las bandas de la embarcación para contemplar a la Virgen, tal y como es habitual en estas celebraciones. Habrá que ir preparándose.





