En junio, quieren tener recopilada toda la documentación y en setiembre u octubre presentar el expediente completo al Consejo Jacobeo y al Pleno del Consejo de Patrimonio Histórico-Artístico. Este órgano tiene la última palabra: decide qué candidaturas se envían a la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de la ONU.
Los miembros del grupo, los cuatro directores generales de Cultura y/o Patrimonio de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco -esta última excusó su ausencia- y la subdirectora general de Comunicación Cultural con las Comunidades Autónomas del Ministerio de Cultura, son optimistas. «Estamos ilusionados y concienciados de que el trabajo que estamos haciendo gozará del beneplácito de la Unesco. Más bien, absolutamente convencidos», aseguró el director general de Patrimonio Cultural del Principado, Adolfo Rodríguez Asensio.
Su homólogo gallego, Felipe Arias Vilas, ahondó en dos de los motivos para su convencimiento. El primero, el hecho de ser una candidatura conjunta de cuatro comunidades autónomas. El segundo, por tratarse de un paisaje cultural, últimamente más valorado por la organización internacional. España, al ser el país con más declaraciones del mundo, suele tenerlo más difícil para sumar otras. El director general de Cultura de Cantabria, Justo Barreda, señaló que, al ser una ampliación y no una candidatura nueva tiene más posibilidades. La Unesco declaró Patrimonio Mundial al Camino Francés en 1993. En 2006, el Consejo Jacobeo ya empezó a hablar de ampliación.





