El denominado 'céntimo sanitario' consiste, por tanto, en un impuesto con un tramo estatal obligatorio y un tramo autonómico voluntario, con lo que el Estado cobra siempre y después lo revierte a las comunidades autónomas para que puedan financiar la sanidad pública.
En el tramo autonómico, existen en realidad dos 'céntimos' sanitarios -sendos gravámenes de 0,024 euros en cada litro de combustible- y ambos de aplicación voluntaria. Uno se instauró en la época del Gobierno regional de PP y en Asturias entró en vigor el 1 de enero de 2004. El otro se fijó en 2007 en la Ley de Presupuestos, es decir, ya con un Gobierno socialista, pero ninguna comunidad se decidió a aplicarlo ante la cercanía de las elecciones autonómicas y municipales, que se celebraron el 27 de mayo.





