Poniente celebró la semana pasada una asamblea en la que se acordó pedir al concejal un compromiso por escrito de que la cita sólo se celebrará en el barrio con carácter excepcional. Su representante trasladó ayer esta postura a Sariego, quien, no obstante, pidió a los vecinos que confíen en su compromiso político de que el año que viene ya existirá otro espacio específico para la Semana Negra, y renunció a plasmar su compromiso por escrito. También está pendiente la realización de un estudio de impacto acústico.
Sí se alcanzó un acuerdo en lo que respecta a la delimitación del recinto y a la adopción de medidas de seguridad. Así, la parte del evento que ocupará la arena de la playa (hasta un tercio del arenal) se vallará. Durante el día se pondrá además seguridad adicional para que los visitantes de la Semana Negra no molesten a los usuarios de la playa. Esta tarde se celebrará una nueva asamblea en Poniente, donde se expondrá lo hablado con Sariego y se someterá a votación si se aceptan las condiciones o se toman otras medidas. Los vecinos podrían incluso llegar a judicializar el proceso.
Reunión con Taibo
Con el fin de cerrar los flecos pendientes en torno al diseño del certamen de este año, José Manuel Sariego mantendrá hoy una reunión con el director de la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo, quien llegó el lunes a Gijón. Taibo reiteró ayer a EL COMERCIO su satisfacción por la opción elegida para el certamen y aseguró que la propuesta «tratará de preservar la voluntad de los vecinos».





