El turismo que conducía el joven, un Ford Focus matrícula 3473 FDN, colisionó contra un contenedor de reciclaje. El coche circulaba a escasa velocidad, por lo que el impacto no fue excesivo. Tal es así que ni siquiera los airbags del vehículo llegaron a saltar.
Los agentes de la Policía Local y los efectivos sanitarios que se personaron en el lugar certificaron la muerte del conductor y atestiguaron que el choque no parecía la causa del deceso. Las fuerzas municipales de seguridad remitieron el atestado al Cuerpo Nacional de Policía y el vehículo fue retirado al depósito municipal, quedando a disposición judicial.
La autopsia practicada posteriormente reveló que Pablo M. L. había sufrido un infarto antes de que se produjese el siniestro. Las investigaciones se centran ahora en averiguar quién era la otra persona que viajaba en el coche y por qué se ausentó del lugar.
Los restos mortales del joven fueron velados en la jornada de ayer por sus familiares y allegados, a quienes la noticia del fallecimiento causó una gran conmoción. Tenía su domicilio en la avenida de Gaspar García Laviana y había cursado estudios de enfermería. El tanatorio de Cabueñes acogerá hoy un acto de honras fúnebres a las 16 horas.





