Los críticos lo veían más como una muestra de su agonía, y algunos incluso dudaban de que en las siguientes veinticuatro horas a su victoria en Pensilvania hubiera recibido los 10 millones de dólares -7 millones de euros- en donaciones que dice.
Triple inversión
Obama ha demostrado ser una máquina de hacer dinero gracias a los pequeños pero numerosos apoyos que recibe por Internet. Su acaudalada cuenta corriente le ha permitido doblar e incluso triplicar sistemáticamente la inversión de Clinton en anuncios de televisión, que, por otro lado, es mucho más conocida por sus ocho años de primera dama. Pese a ello, la senadora de Nueva York dice estar determinada a seguir en la competición «hasta que haya un nominado», dijo ayer. «Y trabajaré tan duro como pueda para ser ese nominado, porque estoy convencida de que soy la candidata más fuerte para vencer a McCain en noviembre».
Clinton recordó que su marido no cerró la nominación hasta mitad de junio e insistió en que «si tuviéramos las reglas de los republicanos -donde el ganador se lleva todos los delegados del estado, en vez de repartirse proporcionalmente-, yo ya sería la nominada. Y si ellos tuvieran las nuestras, aún seguirían luchando».





