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Las cofradías ven inviable adaptar las procesiones marineras a la nueva normativa
Alertan del riesgo de desaparición de las celebraciones si se aplica a rajatabla Sólo adquirir los chalecos salvavidas cuesta 720.000 euros
08.05.08 -
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Las cofradías ven inviable adaptar las procesiones marineras a la nueva normativa
NAVEGACIÓN. Varios barcos, bajo la vigilancia de la Guardia Civil, en Llanes. / NEL ACEBAL
Las cofradías marineras y las comisiones de festejos que de forma tradicional incluyen una procesión marítima en las fiestas de Santa Ana, en Llanes; la Virgen de Guía, en Ribadesella, y el Carmen, en Lastres, consideran «económicamente inviable» afrontar las exigencias que desde ayer impone el Real Decreto 62/2008, por el que se desarrolla el reglamento de las condiciones de seguridad marítima, de la navegación y de la vida humana en el mar. Y explican que los capitanes marítimos de cada puerto «van a exigir a rajatabla» el cumplimiento de la nueva reglamentación.

Los responsables de estos festejos centenarios comentaban ayer que desconocían «por completo» las obligaciones que impone la ley y todos estaban en el «erróneo convencimiento» de que las alteraciones iban a ser mínimas. La desilusión aparecía en sus rostros cuando estudiaban el articulado de la nueva disposición.

Especialmente «complicada e imposible» les parecía la obligación de contar con un chaleco salvavidas para cada persona embarcada. Y es que entre los tres puertos del litoral oriental se estima que «más de 2.000 personas» se hacen a la mar en las procesiones. Haciendo cálculos someros establecían que cumplir este dispositivo de seguridad exige «una inversión de 720.000 euros», teniendo en cuenta que cada chaleco reglamentario «cuesta hoy 360 euros».

Otro problema significativo a resolver sería el del número de personas que los buques de pesca pueden embarcar como tripulantes improvisados. La Ley establece que «el número de personas en cubierta se determina tras multiplicar la eslora del barco por la manga y por el coeficiente 0,5». La mayoría de estos buques tienen diez metros de eslora y tres de manga, por lo que apenas podrían embarcar a 17 personas.

Y en las embarcaciones de recreo los problemas se multiplican porque el pasaje no puede superar el de sus certificados: dos o tres tripulantes.

Para Ángel Batalla, presidente de la cofradía llanisca, las nuevas normas son «imposibles de cumplir», aunque valoraba «la preocupación por la seguridad». El responsable de la procesión marítima de Lastres, Manuel Marcilla, abría ayer un compás de espera «hasta conocer a fondo la nueva Ley», aunque advertía de que los capitanes marítimos «no se casan con nadie». Desde la cofradía de Ribadesella, José Manuel Gutiérrez adelantaba que la norma puede resultar «la puntilla para las procesiones marítimas» y alertaba de que tantas prohibiciones «generan desconfianza en los patrones».

Y es que a partir de ahora los patrones van a asumir «enormes responsabilidades» y las posibles infracciones se van a sustanciar por la Ley 27, de 24 de noviembre de 1992, sobre infracciones en el ámbito de la marina civil.

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