
En el instante más caldeado de la bronca interna del partido, cuando se ha quedado solo tras la renuncia de los que fueron puntales de su oposición en la pasada legislatura y con el grupo parlamentario todavía en pie de guerra, Rajoy intentó transmitir ayer un mensaje de serenidad a los militantes y votantes populares. «Lo único que tengo que decir a todas las personas que han votado al PP y a todos los militantes del partido es que, efectivamente, es un momento difícil, pero que las cosas las haremos con sentido común y sensatez y que las decisiones las tomarán los compromisarios que representan a los militantes», declaró ante los medios de comunicación tras asistir al homenaje de la Universidad Europea de Madrid a Rogelio Baón, diputado popular fallecido hace unas semanas.
«A degüello»
«Quiero dar un mensaje de tranquilidad», dijo, e insistió en que «el PP y su dirección han demostrado que saben sobreponerse a circunstancias difíciles y volveremos a hacerlo», añadió. «Tengan la seguridad de que las cosas saldrán bien», puntualizó. Movido por esta convicción, Rajoy sigue el plan que se trazó aquel martes 11 de marzo cuando anunció a su comité ejecutivo que seguiría en el cargo y se presentaría como candidato a la reelección en el congreso. Sabe que el tiempo juega en su contra porque aún le queda mes y medio hasta la celebración del cónclave y es consciente de que sus adversarios «van a degüello» contra él.
El líder del PP piensa que en la crisis que atraviesa su partido hay «mucho más ruido que nueces», pero sabe que no lo tiene fácil aunque considera que tiene más enemigos fuera que dentro. Sin embargo, está dispuesto a resistir y ya le ha dicho a algunos de sus amigos en el partido que no será presa fácil porque no va a tirar la toalla por muchos ataques que reciba de algunos sectores mediáticos. En general, considera que, salvo excepciones, los medios son neutrales ante la crisis del partido.
«Llevo más de treinta años en esto y he visto de todo: cómo se discutía el liderazgo de Fraga o el de Aznar después de la derrota en las elecciones de 1993», suele comentar en sus conversaciones. No tiene prisa por desentrañar los detalles de su estrategia que, a corto plazo, pasa por administrar los tiempos hasta el congreso. Es probable que dé a conocer algunos nombres antes de la fecha del cónclave y tiene previsto viajar al País Vasco próximamente para presentar la ponencia política, que elabora María San Gil.
Uno de sus amigos, que coincide en la mayoría de los planteamientos con el líder del PP, recuerda que «Mariano es un excelente estratega, pero un pésimo táctico», por lo que pide paciencia para analizar con la perspectiva que da el tiempo los movimientos que está haciendo el presidente popular.





