En la vista celebrada ayer en el Juzgado de lo Penal avilesino, P. F. V. respondía en realidad de dos delitos: uno de lesiones por abofetear a su esposa, y otro por el apuñalamiento de su hijo. Por el primero de ellos, el ministerio público reclamaba que se le impusiera al acusado una pena de un año de cárcel, a lo que se sumarían otros dos años de prisión por la cuchillada.
En su petición de condena, previa a la celebración de la vista, la Fiscalía no contemplaba que la eximente de embriaguez, defendida ayer por la abogada Mónica Rubio, pudiera contemplarse en este caso. Pero tampoco se estimaban los antecedentes penales con que cuenta P. F. V.
Ese último aspecto, aunque no compute en este proceso, sí que podría propiciar que, en caso de que el juez estime finalmente una condena de pena de cárcel, el acusado llegue a ingresar en Villabona, ya que no se podrá acoger a la suspensión de la condena si ésta es por un periodo inferior a dos años.
De ese modo, quedó ayer visto para sentencia un caso que se remonta a hace apenas tres meses. De hecho, los sucesos que ayer se juzgaron en la sala de lo Penal tuvieron lugar en torno a las nueve menos cuarto de la noche del pasado once de febrero, cuando el acusado abofeteó a su esposa en el transcurso de una trifulca en el domicilio familiar de Illas.
En ese momento, el hijo de ambos salió en defensa de su madre, lo que provocó la ira del ahora acusado. Pese a que trató de huir, la víctima fue alcanzada por su padre, que le clavó un cuchillo en la espalda.
La herida no fue profunda, según informan fuentes próximas al caso, pero sí que requirió de puntos de sutura para cerrarla.
Por esos hechos, la acusación pública (ya que las víctimas no se han personado en la causa) solicitaba no sólo las penas de prisión antes mencionadas, sino también una orden de alejamiento por la que debería permanecer a más de 500 metros de distancia de su esposa, así como una inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo y la privación de la tenencia y porte de armas por un periodo también de dos años.
Maltrato habitual
Con todo, el de ayer no fue el único juicio anunciado por casos de violencia en el ámbito doméstico. Entre ellos se hallaba el de J. M. A. D., acusado de los delitos de maltrato habitual, violencia doméstica y amenazas contra su pareja, y que se enfrentaba a una pena de cuatro años y nueve meses de cárcel. En este caso, la vista se tuvo que suspender al hallarse el acusado hospitalizado, según explicó el abogado de la defensa, Oscar Roces.
J. M. A. D. es el supuesto autor de una agresión a su compañera sentimental en el domicilio que compartían el pasado 22 de abril. Entonces, después de que acudieran al lugar agentes policiales, la amenazó de muerte en presencia de estos. Se da la circunstancia, según recoge la fiscalía, de que el acusado ya había sido condenado por sendos delitos de violencia doméstica en marzo de 2005 y en octubre de 2006. Ahora, tras la suspensión de ayer, el caso queda a la espera de que se señale una nueva fecha para la celebración de la vista.





