
El especialista lanzó desde el principio un mensaje optimista: «se puede curar». No obstante, los índices de supervivencia a esta enfermedad transcurridos cinco años de su detección son muy inferiores a los de otros cánceres como el de mama. La razón, según explicó el doctor Jorge Barreiro, no tiene nada que ver con que la enfermedad sea más o menos complicada, sino con su detección precoz. «Si se coge poco avanzado, con un estadio local, (que aún no haya afectado a otras partes del cuerpo), el índice de supervivencia llega al 90%».
Pero, sólo es posible llegar a estas esperanzadores cifras haciendo uso de las pruebas diagnósticas precoces, sobre todo, en aquellas personas consideradas de riesgo. «Los mayores de cincuenta años, aquellos que tengan antecedentes familiares de cáncer colorrectal, pólipos o colitis ulcerosa deben vigilar especialmente la aparición de esta efermedad. Si en la vida el tiempo es oro, en el cáncer el tiempo es vida», afirmó.
Para detectarla, existen una serie de pruebas diagnósticas con diferentes grados de fiabilidad. La primera de ellas es la de sangre oculta en heces. «Sólo en el 50% de los casos es positiva para personas con cáncer colorrectal, porque los tumores no siempre sangran. Aún así me contentaría conque a partir de los cincuenta años todo el mundo se hiciera esta prueba, que logra reducir la mortalidad entre un 13 y un 30%».
La prueba más fiable para la detección de este tumor es la colonoscopia ya que, según explicó el doctor Jorge Barreiro, «no sólo detecta el problema, sino que puede ayudar a prevenirlo». La explicación a este fenómeno viene dada porque «todos los cánceres colorrectales parten de un pólipo» y, a través de la colonoscopia «podemos extirparlos». El problema que plantea esta prueba es que no todos los hospitales cuentan con equipos para practicarla y los que existen están saturados por la demanda.
La detección precoz de la enfermedad es una de las formas más seguras que existen de reducir su impacto sobre la mortalidad. La otra, es la prevención. En este apartado existen categorías en función del historial médico de cada persona. En términos generales, una dieta rica en calcio, pobre en grasas, con poco contenido de carnes rojas, sin tabaco y poco alcohol contribuye a que no se formen este tipo de tumores.
Pero, para los pacientes de riesgo medio, mayores de 50 años, con antecedentes familiares, es necesario «hacerse una prueba de sangre oculta en heces una vez al año».
En cuanto al tratamiento de la enfermedad, el jefe de Cirugía del San Agustín recordó que «el cáncer es una enfermedad que moviliza a gran parte de los servicios de un hospital, desde oncología a cirujía pasando por radioterapia». Sin embargo, una de las cuestiones que el doctor Jorge Barreiro echó de menos en el sistema asistencial asturiano es la falta de «un departamente de atención psicológica a pacientes, que sólo existe en pediatría oncológica. Hace 36 años estuve en un hospital inglés y había tres de estos profesionales. Desde entonces podría habernos dado tiempo», afirmó.





