El traslado de este registro -donde aparecen inscritos nacimientos, defunciones y bodas- al municipio cercano de Caso, donde reside el párroco de ambas parroquias, se produjo hace unos meses. Se trata de una práctica que es «habitual», según confirmaron desde el propio Arzobispado, y que en ningún momento pretendió «incomodar a los vecinos de Sobrescobio», justificaron.
Fuentes de la diócesis señalan que los registros eclesiásticos «no se rigen por las pautas de los registros civiles», por lo que es normal que un sacerdote lleve todos los registros de las parroquias que atiende.
El alcalde de Sobrescobio, Vicente Álvarez, anunció el pasado miércoles que el Ayuntamiento reclamaría los archivos porque «concierne a los coyanes y tiene que estar en su iglesia», y porque, «si no fuera por los vecinos de Rioseco, lo más probable es que hubiera desaparecido» durante la guerra civil.





