
Rodríguez admitió, en declaraciones a este periódico, que esa circunstancia le obligó a presentar el procedimiento concursal en una de sus empresas, Pescados Paco, y que esa falta de liquidez ha provocado ya la reducción a la mitad de su plantilla de trabajadores, inicialmente compuesta por cerca de 200 personas. En ese sentido, aclaró que los trabajadores fueron recolocados y que no hubo despidos traumáticos.
En cualquier caso, Inocencio Rodríguez aseguró que la actividad en las demás empresas del grupo es normal y que trabaja intensamente para salvar la situación actual lo antes posible. Una cuestión que consideró absolutamente posible ya que, aseguró, el patrimonio es muy superior a la deuda. De hecho, indicó que lo que ha planteado en el proceso concursal es una espera y no una quita. Esta última supone una negociación con los acreedores para reducir la deuda a costa de una renuncia porcentual del montante total de la deuda. En la espera, por su parte, la negociación se encamina a lograr una moratoria en el pago, sin renuncia alguna a percibir la totalidad del importe.
Aunque el dueño de Pescados Paco culpó a los bancos del problema, las consecuencias más directas van a sufrirlas las principales rulas asturianas, con cuyos dirigentes ya ha contactado Inocencio Rodríguez para explicarles la situación. Aunque evitó cuantificar el importe de la deuda acumulada con las rulas de la región, porque aseguró que es algo que aún se está evaluando, fuentes consultadas por este periódico indicaron que podría suponer más de 1,5 millones de euros.
Las tres principales rulas de la región, es decir, las de Avilés, Gijón y Luarca, están entre los acreedores, según pudo saber EL COMERCIO, con cantidades pendientes muy importantes para su ya de por sí maltrecha economía. Esos más de 1,5 millones de euros pueden, al menos en algún caso, provocar, incluso, su quiebra.
Por esa razón y también por la propia importancia de Pescados Paco en el contexto del sector de la comercialización, que trasciende los límites regionales, ya que su actividad tiene ámbito estatal, el mayorista ha solicitado un aval al Gobierno regional que le permita conseguir la liquidez que precisa.
Viabilidad
Rodríguez descartó ayer a este diario vender patrimonio o reducir el negocio, y aseguró que está elaborando un plan de viabilidad para superar sin traumas las dificultades. No obstante, por las mismas condiciones que regulan los procedimientos concursales, si el juzgado admite su petición en ese sentido, cosa que, al parecer, ayer todavía no había ocurrido, serán los administradores que nombren los tribunales quienes pasarán a tutelar las decisiones encaminadas a corregir la situación.
La rula de Avilés, gestionada por la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas, ha reducido su actividad y regulado recientemente su plantilla por la marcha de los barcos adscritos a Lonja Avilés. Con el negocio mermado, aunque en recuperación respecto al último año por el retorno de parte de la flota inicialmente ausente, la Cofradía de Pescadores de Avilés opta a participar en la sociedad que constituyan la Autoridad Portuaria de Avilés y el Gobierno regional para gestionar la nueva lonja climatizada. Por su parte, la rula de El Musel, gestionada por la empresa mixta LonjaGijón-Musel, obtuvo el pasado año sus mayores beneficios, pero insuficientes para afrontar este trance. Se da la circunstancia de que Inocencio Rodríguez es representante de la Asociación de Mayoristas de Pescado del Principado de Asturias en el Consejo de Administración de la rula gijonesa, así como vocal de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Gijón en representación de LonjaGijón-Musel.





