Los hechos ocurrieron ayer. Según la versión de la asociación, la Consejería de Bienestar Social requirió a los educadores de la Unidad de Primera Acogida (donde se encontraba alojado) que trasladasen al chico a las dependencias de la consejería. Una vez allí, «el menor fue detenido» por la Brigada de Extranjería y trasladado a comisaría, donde se le incoó un expediente de expulsión como si fuera mayor de edad.
Carmen Prados, portavoz de SOS Racismo, detalló que el chico había llegado a Asturias procedente de Cataluña, donde las pruebas médicas óseas apuntaban su mayoría de edad. Sin embargo, en Oviedo le volvieron a practicar el mismo examen y certificó «que era menor». Además, el chico disponía «de un pasaporte y una partida de nacimiento que lo acreditaban». Con todo, el fiscal de Menores entendió que tenía 18 años y la maquinaria judicial se puso en marcha.
«Bienestar Social debe asumir de forma inmediata su responsabilidad de tutela y defender los intereses del menor, que han sido flagrantemente vulnerados». «Debe paralizarse el expediente», completó Prado. La consejería, sin embargo, no ha querido pronunciarse sobre este caso.





