
El desgobierno ha presidido las dos últimas temporadas azulgrana. Tras la 'Champions' de París, Rijkaard no tenía ningún motivo para cambiar de estrategia. No ocurrió lo mismo al final de la pasada temporada, cuando se perdió la oportunidad de pasar a los anales del club. Idéntico guión se ha repetido este año con unos jugadores más dispuestos a cultivar su terreno personal, perdiendo, en muchos casos, las necesarias dosis de profesionalidad para rendir a buen nivel.
Esa falta de actitud vive sus peores días. Tras la derrota del Bernabéu, Márquez y Ezquerro obtuvieron el permiso del técnico para quedarse en Madrid. La historia del mexicano es la habitual de toda la temporada, en la que ha aprovechado sus continuas lesiones para viajar a la capital, donde reside su pareja.
Entre bajas por problemas físicos y jugadores recuperándose en el gimnasio, la sesión del jueves tuvo hasta diez bajas. No fue mejor a Rijkaard ayer. Valdés, Ezquerro y Henry se unieron al grupo. En total, 15 jugadores y todo el cuerpo técnico. Las bajas, numerosas. Sylvinho, Jorquera, Ronaldinho, Milito e Iniesta, lesionados; Márquez y Gudjohnsen, de recuperación en el Camp Nou; Bojan haciendo carrera continua en el campo de La Masía por culpa de una sobrecarga en los isquiotibiales. Y, para colmo, Thuram y Zambrotta también se ejercitaron al margen del grupo.
Nada sorprendente. Esa misma dinámica ha caracterizado el curso. Así que a Rijkaard le ha quedado muy poco tiempo para preparar a su equipo. Los resultados son evidentes. El técnico, despedido y muchos de sus jugadores, con el cartel de transferibles.
La fila de salida es muy larga. A Guardiola y a Beguiristáin se les acumula el trabajo. El próximo entrenador y el secretario técnico deben despejar algunas incógnitas como el futuro de Eto'o o de Henry. Parece claro que todo dependerá de las ofertas que reciba el club por esos jugadores. Esta compleja situación ha encendido las iras de un grupo de socios con sus miras hacia Laporta.
Moción de censura
Ayer mismo, el abogado y socio del Barça, Oril Giralt, se personó en las oficinas del club para notificar el inicio de la moción de censura y solicitar las papeletas, que le tendrá que suministrar el club azulgrana, para recoger las firmas necesarias para que la propuesta tenga continuidad.
Para que prospere la iniciativa de Giralt, que ya solicitó en su día la inhabilitación de Laporta ante el Tribunal Catalán del Deporte (TCE) por no convocar las elecciones como dictaminaban los estatutos del club, deberá tener la adhesión del cinco por ciento del censo electoral. Serán unas 5.000 las firmas necesarias para que la moción desemboque en un referéndum sobre la continuidad del presidente azulgrana y su junta directiva.
Entre los motivos esgrimidos por este grupo se encuentran la negligencia en la gestión deportiva del primer equipo de fútbol y de las secciones profesionales, y la venta de patrimonio.





