
Junco, que recibió la citación el 25 de abril, asegura que la denuncia se basa «en vaguedades y suposiciones». Según el presidente de la agrupación ecologista, ninguna de las dos aves ha podido ser criada en cautividad, tal y como explica Junco que sucedió durante el año 2007 y también en 2001, con otro macho de alimoche.
En aras de aclarar lo sucedido, la Fiscalía encargó unas pruebas de paternidad al Serida que tras recoger las muestras de sangre necesaria enviaba un informe «muy escueto». En él, se expone que uno de los cinco alelos -elementos que forman la cadena genética- no coincide con la madre y que en el caso del padre coinciden todos por lo que «si podría ser el padre». Y eso es lo que causa la duda en el responsable del zoo que se pregunta «qué pruebas son esas que no confirman ni desmienten la paternidad de un alimoche en el caso del padre. Las pruebas están mal hechas seguro porque el informe es todo el rato condicional y voy a pedir un contranálisis».
Además, Ernesto Junco asegura que cuando acabe el proceso en el que el zoo se haya inmerso en la actualidad, actuará para depurar todas las responsabilidades.





