Camblor comentó que sigue sin existir una carrera investigadora coherente, de tal forma que los jóvenes tienen que esperar varios meses entre contrato y contrato, o entre ayuda y ayuda. Explicó que el Principado de Asturias saca todos los años una convocatoria de becas predoctorales, pero que el número de contratos postdoctorales, que se ofrecen cada dos años, es inferior a la mitad de esas becas.
Un investigador predoctoral cobra unos 900 euros, mientras que un postdoctoral algo más de 1.000, unas cantidades que no se corresponden con el nivel de excelencia que se les exige. Su malestar no se refiere sólo a las condiciones económicas, sino a otros aspectos que dignificarían su actividad. Así, explicó que los investigadores no tienen prácticamente ninguna cobertura ni están dentro del programa de prevención de riesgos laborales. En la Universidad de Oviedo, a ningún investigador se le ha solicitado un revisión médica, algo que suele ser normal para cualquier trabajador.
Por otra parte, la Universidad contratará a tres técnicos, en calidad universitaria y de carácter temporal, que trabajarán en el vicerrectorado de Calidad, Planificación e Innovación.





