
Una carrera que deparó poca fortuna o ninguna para el asturiano Javier Villa, al que penalizaron en exceso, primeros, los problemas de motor de su Racing Engineering y, posteriormente, una maniobra de adelantamiento de Chandhok, que le llevó fuera de pista y a hacer un trompo que le condenó al fondo de la clasificación. El colungués terminó decimoquinto la prueba corta de las GP2 Series, que ganó el francés Romain Grosjean (ART).
El piloto de Alfonso de Orleans patinó en la salida, en la que partía desde la segunda plaza, y perdió un puesto al paso de la primera curva. Las salidas de pista y los problemas mecánicos de varios pilotos obligaron a la salida del 'safety-car'. Reiniciada la carrera, Villa, a medida que su Dallara perdía prestaciones, fue cayendo posiciones frente a Grosjean y Conway.
Villa se encontró luchando con Chandhok por la sexta plaza. Pero éste, viendo un hueco que no existía, se inventó un interior sobre el asturiano. Los dos coches se tocaron y el de Racing Engineering fue empujado hacia el exterior perdiendo varias plazas. En su intento de recuperarse, el colungués realizó un trompo al tocarse por dos veces con Roldán y cayó hasta la decimoséptima posición.
El 'safety-car' reapareció en la vuelta 12. Dos perros se lanzaron a la pista. Uno de los pilotos esquivó al cánido blanco. Pero el fogonazo asustó al animal, que falleció unos segundos después cuando Bruno Senna no pudo esquivarlo. El brasileño, hecho un basilisco, tuvo que retirarse.
Villa apuró sus opciones en el tramo final para auparse hasta la decimoquinta plaza final. «No he tenido una buena salida y era tercero, aunque estaba bien. Pero después he tenido algunos problemas y ha sido muy difícil, no podía mantenerme con los demás en línea recta», señaló el piloto colungués.





