
Fernando Cruz se encontró con dos toros envenenados. Los dos pretendieron arrancarle la muleta de las manos. Buena la estocada con que tiró al quinto. Muy desafortunados los cinco intentos con la espada y otros cinco con el verduguillo para liquidar al segundo, con el que abrevió. Silencio tras un aviso en el primero y silencio, en el segundo.
No se arrugó 'El Capea', optó por las rayas y la corta distancia, y ahí navegó con seguridad y firmeza. Sin perder los nervios. A pesar de que el mar de fondo no invitaba. Mucha entereza. Silencio en el primero y silencio tras un aviso, en el segundo. Todo con seis toros de Carmen Segovia.





