De ganar el serbio al mallorquín, hoy ocuparía el segundo puesto de la clasificación mundial, y llegaría a Roland Garros, que comienza el próximo día 25, con ese estatus. Así pondría fin a las 147 semanas consecutivas que lleva Nadal en esa posición, desde el 25 de julio del 2005.
Djokovic, que ha ocupado el tercer puesto desde el 9 de julio del 2007, tuvo ayer opción al asalto, pero se debían dar dos condicionantes, que él ganara su partido de cuartos contra Albert Montañés, a quien derrotó por 6-2 y 6-3 en 77 minutos, y que Nadal perdiera con Moyá, pero el de Manacor se deshizo del de Palma, por 6-1 y 6-3, en 74 minutos para anular tal escenario.
Hoy tendrá lugar ese partido crucial, el décimo enfrentamiento entre ambos, hasta ahora con ventaja de Nadal por 6-3, aunque el español perdió el último de ellos, este año, en semifinales de Indian Wells.
«Es un partido muy importante, sí, pero yo estoy muy contento de estar en la semifinales de este gran torneo de nuevo, y sobre todo tras empezar la semana con las ampollas en el pie», dijo Nadal, quien alabó el juego de Djkovic. «Es el mejor jugador del año, y sin duda uno de los máximos candidatos a finalizar la temporada como número uno del mundo junto con Federer, y conmigo, claro».
Mientras, el suizo Roger Federer, en busca de su quinto título en Hamburgo, venció a Fernando Verdasco por 6-3 y 6-3. Las alarmas se dispararon cuando el médico del torneo tuvo que saltar a la pista con 3-2 en el segundo set para vendar el pie derecho de Verdasco. Desde ese momento no volvió a ganar un solo juego. Se pensó que la lesión sería de importancia y que Verdasco podría no llegar para París, pero las últimas noticias confirman que no es grave.





