
En ellas, Román Suárez Blanco, abogaba por otorgar a Central Lechera Asturiana un 'nuevo estatus' que perfile sus fortalezas y la convierta en un gran grupo empresarial y aseguraba que Caja Rural estaba dispuesta a ofrecer el apoyo que les pidieran los socios. «Si los excedentes quieren que se les liquide habrá que establecer los términos de esa liquidación. Podríamos comprar sus acciones y convertirnos en socios con representación en el gobierno de la sociedad o crear líneas de crédito para los socios activos. La Caja no pretende influir en la decisión de los socios; está dispuesta a poner a su disposición los medios para que Clas pueda llegar a ser un gran grupo económico», planteó entonces el presidente de Caja Rural de Asturias.
Respaldo financiero
La entidad argumenta que la importancia de Central Lechera para la economía asturiana y, en concreto, para el sector agroalimentario, es tal que «justifica y obliga a que la Caja esté dispuesta a financiar y respaldar hasta el límite de sus posibilidades la solución o las soluciones propuestas por las sociedades y asociaciones que integran el grupo económico». Algo que, no obstante, no impide que defienda un criterio «propio» respecto a los problemas y soluciones que se han planteado.
En su opinión, éstos pasan por resolver la fórmula asociativa más adecuada para los agricultores y ganaderos activos. Es decir, que primero será necesario resolver la situación de los llamados socios excedentes o durmientes que «deben poder elegir entre ser adecuadamente liquidados o permanecer asociados mediante fórmulas que lo permitan».
Con el apoyo financiero propuesto, la Caja podría intervenir en el gobierno y la administración del grupo, algo que, según precisa, «no pretende ni desea, pero considera que debe ofrecer como posibilidad de cumplir con las obligaciones que debe al sector agroalimentario de la economía del Principado».
Aunque a la hora de estructurar una posible colaboración financiera entre las dos cajas habría que tener en cuenta los diferentes volúmenes que manejan. «Nuestros volúmenes son muy diferentes a los de Cajastur y participaríamos de manera diferente y hasta donde podamos», precisa Suárez Blanco. Sin embargo, su integración en el Banco Cooperativo Español, donde están actualmente inmersos en un proceso de consolidación y mayor acercamiento podría aportar a la Caja una importante fuente de financiación.
La propuesta que defiende el presidente de Caja Rural de Asturias es que el grupo lácteo esté integrado «por una cooperativa que asocie a activos y excedentes y de cuyo patrimonio formen parte el nombre comercial y el paquete de acciones de CAPSA y por la propia CAPSA, que sería la sociedad anónima de cuyo consejo podrían, en el caso de que fuera necesario, formar parte como miembros de la cooperativo dentro de la que tendrían mayor participación por adquisición de derechos de excedentes que prefieran ser liquidados».
Asturianía
Desde que el presidente de Clas lanzó su propuesta para segregar la sociedad, la Caja Rural de Asturias ha hecho hincapié en la importancia de procurar vincular la nueva sociedad mercantil al territorio pero, antes, asegura, «hay que saber qué es lo que quiere Asturias». «La empresa tendrá más vinculación con Asturias cuanto mayor sea la posibilidad de que haya una producción agrícola, ganadera y alimentaria en Asturias que justifique su crecimiento», recuerda.





