
Adolfo Rodríguez Asensio aseguró que el departamento en el que trabaja tiene en su poder «informes suficientes en los que se dice claramente que el árbol no está dañado», pero han decidido dar un paso más «para demostrar que el planteamiento de la Consejería de Cultura es absolutamente respetuoso».
El responsable de Patrimonio explicó que será un equipo de biólogos de la Universidad de Oviedo el que se ocupe, en próximas semanas, de realizar una zanja «a mano, y sin utilizar ningún tipo de máquina», junto al muro próximo al simbólico árbol para analizar las raíces «que algunas personas dicen que están afectadas». Rodríguez Asensio, que se mostró muy confiado en que el ejemplar está en perfecto estado, se comprometió a abordar un saneamiento integral del árbol si los informes resulten negativos.
El compromiso de la Consejería de Cultura llega unas semanas después de que el Tribunal Superior de Justicia de Asturias haya admitido a trámite la denuncia formulada en su día por el Conceyu del Texu por presuntos daños ocasionados a los tejos centenarios de Abamia con motivo de la restauración de la iglesia de la localidad canguesa, a cargo de la Consejería de Cultura.
Las 33 asociaciones asturianas y nacionales que forman dicho colectivo denunciaron al Gobierno del Principado por no tener en cuenta el reglamento que rige cualquier actuación en un entorno de protección de Bien de Interés Cultural (BIC) como es el templo cangués y, por lo tanto, «por no haber adoptado medida alguna de precaución para evitar daños ni en el entorno ni en los tejos».
Primer informe
En cualquier caso, no es la primera vez que desde el Gobierno regional se trata de demostrar el buen estado de salud de este árbol. En octubre del año pasado, la Consejería de Medio Ambiente sacaba a la luz un informe que descarta que las obras de la iglesia estuvieran poniendo en riesgo el monumental tejo que se ubica en las inmediaciones del templo.
El citado informe, realizado tras una inspección a la zona de un ingeniero superior de Montes, aseguraba textualmente que «parece sumamente improbable que las obras actuales le hayan ocasionado daños significativos». Aquel documento trataba de tranquilizar a los vecinos de Corao que habían venido manifestando su preocupación por los efectos que las obras pudieran tener en este ejemplar, alertados también por varias asociaciones ecologistas que velan por la conservación de los 300 tejos registrados en Asturias alrededor de capillas, casonas e iglesias.
El titular de Patrimonio aprovechó también para recordar los compromisos de su departamento tras la polémica restauración de la iglesia de Santa Eulalia de Abamia. En este sentido, indicó que «será cuestión de poco tiempo que la propia empresa que ejecutó las obras, a través de una subcontrata, aborde la reforma del estucado en todos los sitios donde está mal colocado».
Para un futuro próximo, y dependiendo de la disponibilidad económica del Principado, la Dirección General de Patrimonio quiere abordar el saneamiento de la piedra de la portada en la que se han detectado hongos y la recuperación de las pinturas. Para el primero de los proyectos, detalló Adolfo Rodríguez Asensio, la consejería ya ha iniciado contactos con el departamento de Petrología de la Universidad de Oviedo. Para las pinturas, insistió el director, «habrá que esperar a que se sequen los sillares porque hay mucha humedad».





