
En números absolutos: más de 600 estudiantes de ESO se ven salpicados cada curso por uno de estos conflictos que el Gobierno regional considera «graves» y que, como precisó luego Collera, «van desde peleas en el patio a otros incidentes que conllevan expulsiones y que nunca trascienden porque quedan en el ámbito de la inspección».
Las cifras de la conflictividad escolar, precisó luego el portavoz de la consejería, «están disminuyendo, son diez veces inferiores a las de otros países europeos y se encuentran muy alejadas de las que presentan otras comunidades». «Atendiendo a esa conflictividad», precisó, «España se puede dividir en tres franjas, en la que la zona Norte, incluida Asturias, destaca por sus buenos datos, que empeoran en la zona central de la Península y aún más en el Sur, una circunstancia que puede achacarse, en parte, al clima, que provoca que, en cuanto llega el buen tiempo, no hay quien haga quedarse quietos a los chavales en clase».
La violencia escolar está también relacionada con las cifras del absentismo, que, según los cálculos oficiales, afecta al 4% del total de los alumnos asturianos, una cifra que «no es de extrañar», a juicio de Collera, «ya que incluye a los alumnos más pequeños, que se ponen enfermos con mucha facilidad».
En su diagnóstico de la situación educativa regional, Arturo Peréz Collera también hizo un análisis de la escolarización de estos pequeños estudiantes y tildó de «escandalosa» la diferencia entre la tasa de alumnos de dos años escolarizados en Asturias -únicamente el 12,2%- y los menores de esta misma edad que asisten a clase en el resto del país, que rondan el 30%. O lo que es lo mismo: más del doble. «Tenemos que incrementar la tasa de escolarización infantil», aseveró Collera, que considera «evidente que, cuanto antes reciben los alumnos esta atención educativa, mejores resultados se producen».
El portavoz de la consejería achaca la escasa escolarización de estos alumnos «a la escasa oferta» de escuelas infantiles en Asturias, que únicamente cubren las necesidades del 25% de la población de entre cero y tres años.
Poca formación adulta
Pero Collera tenía además reservado un dato negativo para los mayores, que, en Asturias, se ocupan más bien poco de reciclarse con cursos de cualquier tipo. Según el portavoz de Educación, el Principado suspende además en el porcentaje de adultos de 25 a 64 años que reciben formación: sólo un 8,1% frente al 10,4% del conjunto de España, lo que sitúa a la región «lejos de lo deseable».
Junto con el varapalo del último informe PISA a los escolares asturianos en comprensión lectora, otro de los seis baremos utilizados en Europa para valorar un sistema educativo que deja en mal lugar al Principado tienen que ver con el abandono temprano -el 22,3% de los asturianos dejan de estudiar entre los 18 y los 24 años frente al 15,3% de la Unión Europea- y con el porcentaje de titulados en educación secundaria superior: el 71,9% en Asturias frente al 77,6% de media europea.





