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Cóctel rojiblanco
Entre la solvencia de veteranos como Sastre y la ambición de los jóvenes como Luis Morán, el Sporting se ha convertido en un equipo ganador, competitivo y comprometido

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PUGNA. Luis Morán trata de superar a Sastre durante un entrenamiento en Mareo. / JOAQUÍN BILBAO
El estadio de El Molinón cumple hoy cien años. Se confirman también las primas de la Real Sociedad al Salamanca en boca del presidente charro y de dos de sus jugadores -aunque se toleren, están prohibidas y son una gran irregularidad fiscal-. Y, en esas, el Sporting, sin grandes nombres propios, continúa generando las mejores sensaciones. Los hombres de Preciado han clavado su bandera en la cima del monte Olimpo. Entre la ambición de los más jóvenes y el buen hacer, solvencia y saber estar de los veteranos, el grupo gijonés se niega a ser un dios menor y reclama un puesto en Primera División.

Por encima de todo, el fútbol es de los jugadores. No importa la edad. Hay diferencia entre Sastre y Luis Morán. El balear tiene 32 años y luanquín, 20. Pero sólo en el DNI. «La temporada ha demostrado que la plantilla ha madurado mucho. Cuando llega gente joven, debemos apoyarlos, que sientan el respaldo de los compañeros», resalta el lateral rojiblanco, el futbolista con más temporadas a sus espaldas en Gijón, junto a Chus Bravo.

En el otro lado, Luis Morán. Su cabeza, como la de otros jóvenes canteranos que ha debutado con la primera plantilla esta campaña -aunque lo hizo testimonialmente en el último partido del año pasado-, como Carlos Álvarez y Lora, está ocupada por el fútbol y la responsabilidad de demostrar que vale. «Evidentemente, existe una diferencia de edad entre unos y otros, pero lo que está claro es que todos estamos unidos, tiramos en la misma dirección y nos llevamos bien», señala el luanquín, que tiene claro que «los jóvenes tenemos que aprender de los veteranos, que son los que tienen experiencia y saben de qué va esto».

Luis Morán es uno de los rostros frescos del Sporting. No es el caso de Sastre, que ha hecho suya la banda derecha desde su incorporación a la disciplina rojiblanca allá en el año 2001-«no me puedo quejar porque el entrenador ha confiado en mí»- y que ha participado de los promedios excepcionales de los gijoneses este año, sobre todo, como es lógico, en defensa: equipo más goleador de la categoría y cuarto menos goleado. «Dicen que el ascenso pasa por mantener la puerta a cero, pero en estos momentos, en los que lo verdaderamente importante es ganar, me daría igual que nos metieran un gol mientras que nosotros hiciéramos dos», añade el jugador de Palma de Mallorca.

«Un gran revulsivo»

Uno y otro casi no se cruzaron ayer. El balear fue objeto, junto al resto de los que saltaron de inicio ante el Salamanca, de una sesión regenerativa al margen del grupo. Más trabajo tuvo el asturiano en el campo 2 de Mareo a las órdenes de Preciado. «¿Luis? No lo voy a descubrir yo, pero las veces que ha jugado ha hecho muy buenos partidos», indica Sastre. «Es un futbolista que, cuando sale al terreno de juego en las segundas partes, aporta mucho, mucha velocidad... Es un gran revulsivo y seguro que va a dar mucho de hablar», añade el rojiblanco.

El canterano se ha ido convirtiendo en habitual de la rutina del primer equipo. «Es mi primer año en Segunda División y estoy contento de lo que he participado», afirma Luis Morán, que presenta unos números nada desdeñables: veinticinco encuentros disputados (cinco de ellos como titular) y dos goles.

Mantener el desparpajo que ofrecen los jóvenes canteranos, con el respaldo de los veteranos, se ha convertido en unos de los secretos del Sporting de Preciado. Aunque, posiblemente, mañana volverán a mirar de reojo al entrenador para saber si les pone de nuevo en el equipo. «El punto cosechado el sábado parece hoy mucho mejor que entonces. Ahora tenemos que ir a Vitoria con toda la moral y traernos los puntos», apunta Luis Morán. «Todo está muy apretado. Ya vimos que el Málaga está pasando por un momento delicado, pero quedan cuatro jornadas y eso es un mundo», añade Sastre.

La plantilla descansa hoy. Tiempo para la reflexión. Mañana, vuelta al trabajo. En la mente, el encuentro de Vitoria. «Dependemos de nosotros, ocupamos la segunda plaza y llevamos toda la temporada en puestos de ascenso. Y todo eso es por algo», hace hincapié el luanquín. Curiosamente, el Sporting se siente cómodo lejos de Gijón, donde suele echar por tierra aquello de la ventaja de jugar en campo propio. Pero, llegados a este punto, no hay enemigo pequeño y toda precaución es poca. «Tenemos el ejemplo del duelo del Málaga, un partido muy loco. No es normal que al segundo clasificado le metan seis goles en casa -dice Sastre-. «Eso quiere decir que cualquiera te puede complicar la vida y que la victoria es algo muy complicado».

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