
El consejero, que ayer recibía a los profesionales a punto de comenzar su formación sanitaria especializada como residentes, empezó recordando que, «para un sacar adelante un proyecto, hay que contar con la ayuda de todos», a propósito de la implantación de las guardias por las tardes en los centros de salud asturianos a partir del próximo 1 de junio.
Y aunque hizo alguna precisión sobre la fecha, no se echó atrás en el plazo fijado por el Servicio de Salud del Principado (Sespa): «La fecha que habíamos dado era de cara a que los equipos directivos se fueran organizando. Hay algunos que están diciendo que necesitan algún tiempo y eso es lo que se está discutiendo. Vamos a dejar que trabaje el Sespa con los equipos directivos. Fruto de ese trabajo se planteará un calendario de trabajo en cada centro».
Tampoco se lamentó por la escalada de dimisiones de los coordinadores de Atención Primaria: «Son puestos que uno puede desempeñar si está de acuerdo con el proyecto que tiene que sacar adelante. Si no es así, pues es lógico y entendible que la gente abandone ese puesto voluntariamente. Los proyectos sólo salen si una organización está alineada, si comparte los objetivos».
Y advirtió que «no es negociable» que los médicos dejen de ofrecer prestaciones como medida de presión, en referencia a la negativa de algunos facultativos a ejercer como tutores de los MIR: «No se trata de esto lo hago y esto no lo hago. Es algo que debe reconducirse porque no tiene mucho sentido decir que las prestaciones son voluntarias y que el día que no me apetece no las hago. Eso no puede plantearse en ningún sistema público de calidad o mínimamente racional en todo el mundo».
La afirmación no sentó nada bien entres las filas del Sindicato Médico del Principado (Simpa), que no la consideró «de recibo» y recordó al consejero de Salud que las tutorías a los MIR «son voluntarias y no retribuidas» y que los facultativos «tienen derecho a negarse» a hacerlas.
También para el Simpa, que acusa al máximo responsable sanitario en la región de imponer y no negociar, tuvo unas palabras Ramón Quirós: «El Sespa ofrece máxima flexibilidad sin renunciar a lo que necesita el servicio público de salud. Lo que no es sensato es que la otra parte mantenga el no como única posición. Se ha estado negociando más de seis meses sin que se hayan podido conseguir movimientos de la parte sindical más allá del más, más, más».
El consejero considera que «en Asturias es bastante frecuente que el sector sindical trate de llevar los conflictos hasta esos puntos extremos», aunque precisó que «el consejero no está echando un pulso a nadie. Tenemos escasez de médicos y el hacer guardias responde a esa necesidad», así que instó a los sindicatos a «mirar lo que necesita el ciudadano, que es para quien trabajamos».
«Chulería y prepotencia»
Tras conocer sus declaraciones, la reacción del PP no se hizo esperar. El concejal en el Ayuntamiento de Gijón Eduardo Junquera se unió, en nombre de los populares gijoneses, a las peticiones de dimisión de Quirós, debido, dijo, «a su incompetencia y su mala gestión», a «esa chulería y prepotencia que le caracterizan», a una «falta de tacto y de educación indignas de su cargo».
«En política forma parte del juego. El adversario político siempre va a sacar el mayor rédito. En ese sentido estoy tranquilo. Que haya ruido político es lo esperable. Desde luego, no me quita el sueño», dijo la última palabra Ramón Quirós.







