Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) sentará ante la misma mesa a representantes de la Dirección General de Aviación Civil, del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (COPAC), de las aerolíneas que operan en el Principado y, también, de un grupo de pilotos asturianos que conocen a fondo el aeropuerto regional.
La cita, que previsiblemente tendrá lugar este mismo mes, aún no tiene un escenario fijado, puede ser en Asturias o en dependencias del Ministerio de Fomento, tiene como objetivo «mejorar la operatividad del ILS (Instrumental Landing System) asturiano».
El encargado de explicarlo fue Francisco Quereda, director general de Navegación Aérea, quien aunque continúa defendiendo «que el sistema funciona perfectamente», sí reconoció que, actualmente, una compañía rechaza su uso, Iberia, incluso después de que en mayo de 2007 AENA modificara la categoría II, de forma que se permite a los pilotos descender hasta 32,4 metros sobre el umbral de la pista para decidir, en caso de niebla, si aterrizan o no. La compañía argumenta que está a la espera de que los fabricantes de sus aeronaves le digan si puede asumir esos cambios.
A este problema, se suma el que la máxima categoría del equipo, la III (que permite al piloto descender hasta 30 metros), sigue cancelada desde que en marzo de 2006 Air Europa tuviera un problema con ella.
Puesta en común
Quereda aseguró que el objetivo del encuentro es «que la Dirección General de Aviación Civil diga qué hacemos con esa categoría III» y para «poner sobre la mesa todas las propuestas que existen para mejorar la operatividad del sistema y que todas las compañías lo utilicen».
En su opinión, toda la complejidad estriba en la particular orografía del aeropuerto de ASturias, con una vaguada, la de Santa María del Mar, de 300 metros de profundidad a un paso del umbral de la pista.
Para ello, el COPAC acudirá con nuevas propuestas, que se sumarán al informe oficial que el colegio realizó ya en 2005, en el que se reconocía el error en la lectura del altímetro que provocaba la vaguada y se ofrecían varias alternativas que pasaban desde instalar dos radiobalizas complementarias a la ya existente en aquel momento en la pista asturiana hasta realizar cambios en la legislación aeronáutica para que las compañías pudieran adaptar sus protocolos a la atípica situación de Asturias. La intención de los asistentes es que, la próxima reunión, sea la que «resuelva definitivamente» el problema.