Lleva casi un lustro al frente de la oficina municipal, y toda la vida trabajando por el fomento y la protección de la llingua. Filóloga experta en lengua asturiana, María Xosé Rodríguez cree que los nuevos acuerdos en política lingüística permitirán proteger derechos hasta ahora abandonados.
-El Ayuntamiento ha empezado a tramitar la futura ordenanza del asturiano. ¿Qué va a suponer esta nueva norma?
-Que desde la corporación local se regule por fin el uso del asturiano, después de casi cinco años de políticas lingüísticas, es un paso muy importante. Se va a reconocer que el asturiano es una de las lenguas propias del concejo de Gijón y también el derecho de la gente que habla asturiano a relacionarse con la administración en su propia lengua.
-Habrá quien crea que no es una necesidad....
-Eso es la libertad de pensamiento de la gente. El mundo está lleno de intolerantes.
-¿Disponer de los documentos en dos lenguas no acarreará un gasto extra?
-Posiblemente se utilizará el mismo modelo que otros ayuntamientos, donde un mismo formulario viene en las dos lenguas. Sólo habría documentos diferenciados en casos muy concretos. Además muchas tramitaciones se hacen on-line, lo que no supone coste ninguno.
-No obstante, queda el asunto de las traducciones, que tampoco saldrán gratis.
-Las traducciones se harán desde aquí, desde la Oficina Municipal de la Llingua. De hecho, muchos de los documentos administrativos ya están traducidos al asturiano. Es una parte que ya está hecha, aunque no se vea. No será necesario ampliar la plantilla de traductores.
-¿Se puede decir que el asturiano va a ser cooficial en Gijón?
-No sería correcto. El estatus de oficialidad sólo puede considerarse a nivel regional, tiene que salir del Parlamento y reflejarse en el Estatuto. Estas ordenanzas son una forma de dar cierta cobertura legal a la llingua asturiana, pero la gran cobertura sería la oficialidad. No obstante, este es un paso importante en el reconocimiento de los derechos lingüísticos de los asturianoparlantes.
-¿Podría llegar a primar el asturiano sobre el castellano?
-Nada de eso dice el borrador. Lo que recoge es que podrás escoger en qué lengua quieres comunicarte con la administración y cómo quieres que ella te responda. Hasta ahora una parte importante de la ciudadanía no tiene esa opción.
-¿Actualmente se reciben solicitudes redactadas en asturiano?
-Sí, hay gente que las escribe en asturiano.
-¿Y se rechazan?
-Depende. La mayoría se aceptan, pero ya han llegado quejas de gente que han sufrido rechazos. Eso es lo que no debería suceder.
Puao es Puao
-¿La administración me permitirá decir que vivo en 'Poago'?
-Sería incorrecto. Su nombre oficial es 'Puao'. Pero la solicitud no se rechazaría, igual que no se rechaza si pone Veranes con 'b'.
-Algunos cambios en la toponimia acarrearon polémica
-La gente tiene tendencia a opinar de todo con mucha alegría, ya de fútbol, filología o lo que sea. No se pueden reducir las cosas a si gustan o no gustan. Los nombres de los sitios tienen detrás una historia, una tradición. Por eso es importante que las cosas estén bien puestos. Creo que no se puede hablar de cambios polémicos, sino chocantes. Si alguien lleva 50 años viendo 'Baldornón' con 'b', el problema es que lleva ese tiempo viéndolo mal. Valdornón es con 'v', de 'valle'.
-Pero estos cambios ¿conseguirán calar en los vecinos?
-Como en cualquier proceso de recuperación, todo precisa de un tiempo. Pero en principio la gente siempre ha dicho Cimavilla, Ciares, Montiana y Xove.