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Dinosaurios con familia en Teruel
El hallazgo de una mandíbula de un turiasaurio en la playa de La Griega confirma la relación entre las especies que habitaron la costa asturiana y Aragón hace millones de años
22.06.08 -

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Dinosaurios con familia en Teruel
MANDÍBULA. José Carlos García-Ramos muestra la pieza hallada en la playa de La Griega. / S. S. M.
Los dinosaurios que hace millones de años paseaban a su aire en la costa oriental «son los mismos, o primos hermanos», de los que lo hacían en la provincia de Teruel. Ésa es la conclusión a la que ha llegado hasta el momento el equipo de José Ignacio Canudo, profesor titular de la Universidad de Zaragoza y director del ambicioso proyecto que pretende determinar cuál fue el momento exacto en el que los continentes se distanciaron, buscando similitudes entre los restos jurásicos hallados en Teruel, en la costa oriental asturiana y en la Patagonia. Para ello, cuenta con la colaboración del Museo Jurásico de Asturias (Muja) y la Universidad de Comahue.
Aunque aún no se ha podido demostrar que los dinosaurios que habitaban la Península Ibérica hace millones de años eran los mismos que los que caminaban por la Patagonia, el equipo de expertos ha encontrado ya pruebas suficientes para afirmar que existen claras similitudes entre los restos óseos hallados en Teruel y el fragmento de mandíbula localizada en la colunguesa playa de La Griega.
El estudio pormenorizado de esta pieza permitió llegar a la conclusión de que pertenece a un saurópodo de la especie turiasaurio, muy primitivo y de enormes dimensiones, del que se ha localizado ya una amplia variedad de restos óseos en la provincia de Teruel, como un húmero, varias vértebras, huesos de pie y del cue-llo, y que corresponden al mayor dinosaurio hallado en Europa. «Si no es el mismo es un primo hermano», bromea el máximo responsable del proyecto.
Desde el Muja, en Colunga, el director científico, José Carlos García-Ramos, quiso ser algo más preciso y confirmó que puede existir entre los restos óseos de Teruel y la mandíbula hallada en Colunga «una pequeña franja de edad» que sitúa la pieza colunguesa en un escalón más antiguo. No obstante, ratificó la teoría de su colega y añadió que existían con anterioridad otros indicios de que la costa oriental había sido habitada por esta especie de saurópodo que puede llegar a medir hasta 25 metros de altura, como las icnitas gigantes que pueden visitarse en la playa colunguesa o el hallazgo de un cúbito de enormes dimensiones.
Lo cierto es que la campaña de trabajo que se preveía realizar en Asturias el pasado mes de abril para recoger este tipo de información tuvo que posponerse por razones meteorológicas, y el hallazgo del fragmento de mandíbula que ha permitido llegar a estas conclusiones en el borde Este de la playa colunguesa se le adjudica a Aart Waalen, un holandés experto en la reconstrucción de réplicas de dinosaurios que colabora con el Muja, pero que es ajeno a este proyecto.
La pieza, de gran importancia por ser el único fragmento de cráneo de dinosaurio hallado en Asturias, podrá visitarse este verano en la exposición itinerante que se prepara en el edificio colungués. «Es muy difícil encontrar restos de cráneo porque son muy delicados y se fragmentan en seguida», explicó García-Ramos.
Pese a este primer descubrimiento, el equipo de José Ignacio Canudo no olvida que los objetivos del proyecto son mucho más ambiciosos. Hasta la provincia de Neuquen, en la Patagonia Argentina, se trasladó un equipo para realizar una dura campaña de trabajo en la que se localizaron dos yacimientos de dinosaurios procedentes del Cretácico Inferior, pero ningún resto de dinosaurio del Jurásico Medio Superior, lo que impide hasta el momento poder hacer comparaciones. «Hemos encontrado algunas piezas de una época más moderna de las que no hay restos en Asturias, aunque sí en Aragón», apuntó Canudo.
De forma paralela, el equipo de la Universidad de Zaragoza está comparando el tipo de fauna jurásica que existía en la península con el que había en Norteamérica, «dos territorios ahora separados pero hace millones de años unidos», puntualiza el profesor José Ignacio Canudo.
De estos estudios llama especialmente la atención que investigadores de Portugal hayan localizado en este país restos de dinosaurio «típicos de Norteamérica», como son el camarasaurio, el estegosaurio y el alosaurio; pero esta coincidencia no se da hasta ahora en ninguna otra parte de la Península Ibérica. Este hecho hace pensar que existía algún tipo de barrera natural que impedía a los dinosaurios continuar su paso hacia el interior.
Pangea
El objetivo final de este proyecto es el de determinar si los dinosaurios que habitaron la costa asturiana son iguales o distintos a los que estuvieron en Aragón y en Argentina para poder determinar si compartieron espacio cuando los continentes estaban unidos en un único territorio, denominado Pangea, y en qué momento comenzaron a separarse. Este estudio podría despejar muchos interrogantes que existen sobre aquel fenómeno ocurrido en el Jurásico Superior que implicó el deslizamiento de los continentes y la aparición del océano Atlántico.
Este proyecto de carácter internacional tiene una duración inicial de tres años y cuenta con una dotación económica por parte del Ministerio de Educación y Ciencia de 100.000 euros. En total, se calcula que más de una decena de expertos participen en su desarrollo. En el caso concreto de Asturias, colaborarán el director de investigaciones del Muja, José Carlos García-Ramos y sus colabores, Laura Piñuela y José Ignacio Ruiz Omeñaca.

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