Sigue estable, mejora y tiene posibilidades de recuperar su vida. La osezna encontrada por unos turistas madrileños deambulando sola por una carretera de Somiedo cumple hoy las 72 horas de observación en la clínica de Oviedo a la que fue trasladada. Y los expertos son optimistas. La pequeña «tiene muchas posibilidades», aunque no el 100%, de que todo salga bien.
Hoy, la consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural se reunirá con la Fundación Oso Pardo para tomar una decisión sobre el futuro del animal, que podría pasar incluso por devolverla al medio natural, ya que su familia está localizada. No obstante, los expertos aconsejan «no acelerar su devolución a su entorno, hasta que el alta de los veterinarios sea definitiva».
La osezna sigue presentando problemas de visión en su ojo derecho, y tiene dificultad para moverse, ya que su sentido del equilibrio está alterado. Sin embargo, quienes la tratan ven posible su recuperación. Lo esencial, ahora, es no perder de vista a su madre y sus dos hermanos.
Para ello trabaja un servicio conjunto de guardas del Principado de Asturias y algunos miembros de la Fundación Oso Pardo. El seguimiento se realiza a distancia, a través de telescopios, y a pesar de que en la mañana de ayer no consiguieron avistarlos debido a la niebla, la situación está «controlada». Su labor resulta «difícil, pero no imposible». El director de la fundación, Guillermo Palomero, explica que «el seguimiento por los bosques es difícil por los árboles y, además, los osos se mueven. Pero también es verdad que las hembras con crías se mueven menos. Es posible que la osa madre nos espere unos días y la reagrupación sea posible». Y para ello, cuenta con un equipo con experiencia y conocimiento del territorio.
Pero antes, apunta, «debemos estar seguros de que la osezna está capacitada para seguir a su familia». Por otra parte, cuanto más tiempo pasa, las posibilidades de que su progenitora la acepte son menos, aunque Palomero cree «que hablamos de poco tiempo desde la separación, por lo que lo principal es el estado de salud de la cría».
El director recuerda que «esto no es una ciencia exacta y aunque haremos todo lo posible para conseguir que salga adelante no tenemos la certeza de que pueda ser devuelta». Aunque Palomero está esperanzado: «Las osas tienen un gran instinto maternal.
De momento, la pequeña se ha descubierto como un animal que, a pesar de sus sólo cinco meses de vida, es «fuerte y duro». Su pasado, de momento, continúa siendo desconocido. «Por la información que nosotros tenemos, no podemos hacer hipótesis sobre qué fue lo que le ocurrió. Serían sólo especulaciones. De todas formas, eso no es ahora lo primordial».
«Ha pasado lo peor»
Sí lo es que su evolución continúe siendo positiva. Es decir, que siga comiendo bien y recuperando peso. Y «ya ha pasado lo peor». Su situación es ya muy distinta a la que vivía hace apenas cuatro días, cuando la pareja de madrileños, formada por Ana Canal Otero y Miguel Ángel García, la tomaban en brazos para llevarla en su vehículo particular hasta la Guardia Civil.
La habían encontrado en una cuneta . Tras darse cuenta de que lo que veían desde su coche no era otra cosa que un oso, esperaron durante un tiempo agazapados en su turismo, por si la madre volvía a por la cría. Una vez descartaron el peligro, la rescataron de un posible atropello en la misma carretera. Además, su estado de salud la hacía vulnerable y presa fácil para otros animales. Ahora, ya, se lame las heridas.