Vicente Gotor optó por la fórmula universitaria al uso cuando surgen problemas: recurrir a la antigüedad. Por eso hoy el rector de la Universidad de Oviedo ofrecerá a José Antonio Martínez, catedrático de Lengua Española y el más antiguo de la Facultad de Filología, la difícil posición de ser el decano-comisario, el sustituto de emergencia de la dimisionaria Ana Cano, para «reconducir» la situación creada por el rechazo de la Junta de Facultad a convertir la Filología Asturiana en una titulación de grado. «Después de valorar otras opciones, me pareció que es la persona adecuada», dijo.
Aunque en un primer momento la idea circulante era nombrar un decano-comisario que convocara las elecciones ya previstas para octubre, el enconamiento del problema tanto social como universitariamente llevó a decir ayer al rector que «ahora lo más importante es reconducir la situación, propiciar la manera más adecuada para que los estudiantes puedan recibir la formación que precisan para poder ser profesores de asturiano en Secundaria».
No obstante, el rector también recordó que «hay una votación democrática de la Junta de Facultad que hay que respetar». Esa votación valoraba con voto secreto la enmienda presentada por el profesor Félix Fernández de Castro, que no otorgaba a la Filología Asturiana el mismo rango que el de una lengua de estados nacionales como inglés, alemán, francés o italiano. El escrutinio arrojó un resultado de 34 votos a favor de la enmienda, 30 en contra y siete abstenciones. La particularidad es que la mayor parte de los votos en blanco no eran tales, sino matizadores de que no querían un título de grado, pero sí uno complementario con un valor similar al actual Título Propio de la Universidad de Oviedo.
En ese mismo sentido se manifestó la directora general de Universidades al señalar ayer que «el Principado estudiará lo que le proponga la Universidad, pero supongo que quedará como está, un título propio». Miriam Cueto expresó, así, el pensamiento reconductor de buena parte de la comunidad universitaria, que ha interpretado la crisis como la conse- cuencia de haber querido convertir Filología Asturiana en título de grado. Al perder la votación, quedó en nada. Ahora José Antonio Martínez tendrá que buscar el consenso para que otra Junta de Facultad le dé el rango que tenía.
Hasta entonces, los encerrados en el Edificio Histórico han abandonado su actitud.