«No se puede eliminar el cristianismo de la historia de Europa», sentenció ayer el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, en la clausura de los I Encuentros de Raíces Cristianas de Europa celebrados durante esta semana en Covadonga.
El también Primado de España hacía esta reflexión el mismo día en que se hacía pública la intención del PSOE de eliminar los crucifijos en los actos oficiales y en los edificios públicos, un punto de las decenas de normas que apostarán por la laicidad en España tras la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. El cardenal obvió referencia alguna hacia la primera conclusión hecha pública del 37º Congreso Socialista que concluye hoy, pero continuó su reflexión aludiendo a que «Europa tiene necesidad de reconocer su propia historia» y ésta emana de la religión cristiana, ya que antes del cristianismo «Europa no existía».
Decía esto ante una sala colmada por una treintena de personas que se acercaron a estos encuentros que, tal y como aseguró el organizador y vicerrector de la Universidad San Pablo CEU, Alejandro Rodríguez, «es el primero de muchos cursos de verano en Covadonga» por parte de la Asociación Católica de Propagandistas.
Para ellos hablaba el cardenal de Toledo, concluyendo de las distintas conferencias que se han ido desarrollando a lo largo de toda la semana que «la religión secular no tiene futuro porque es la negación del hombre». Lo explicaba en otro contexto, pero que también coincide con la más ardiente actualidad. La secularización es, tal vez, el mayor problema al que ahora se enfrenta la Iglesia. Ese proceso que experimentan las sociedades a partir del momento en que la religión y sus instituciones pierden influencia sobre ellas. Un sinsentido para Cañizares y una apuesta de laicidad para el gobierno. «No lo debemos olvidar», reiteró, «Europa, y también España, es una forma concreta construida desde el cristianismo». Y si eso queda atrás en la memoria, «¿cuál será la Europa del futuro? En cuanto no se mantengan las raíces no será Europa, será otra cosa», auguró el Primado.
Con la secularización, lo sagrado cede el paso a lo profano y lo religioso se convierte en secular. Una rueda que difícilmente puede darle un futuro a Europa, según Cañizares. «El futuro de Occidente está en afirmar lo que el cristianismo aporta», reiteró y «la afirmación de Dios es la raíz de la dignidad del ser humano», sentenció.
Sobre este tema y para «reflexionar sobre aquello que construyó la civilización occidental y la identidad europea» se reunieron estos católicos e historiadores. Desde el pasado jueves hasta ayer pasaron por la mesa de conferencias el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas, Alfredo Dagnino; el catedrático de Filosofía del Derecho, Ignacio Sánchez Cámara; el catedrático en Historia Moderna, Manuel Bustos, y el doctor en Ciencias Políticas y académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Dalmacio Negro Pavón, entre otros.
El objetivo era «luchar contra el laicismo radical y agresivo a través de una sana laicidad fruto de la tradición cristiana europea», según palabras de la Asociación Católica de Propagandistas. Y la sede de los encuentros, Covadonga, «es el mejor sitio, el lugar donde comenzó la Reconquista».