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El chupinazo dio el pistoletazo de salida a las fiestas de Pamplona, que arrancaron ensombrecidas por la muerte de un extranjero que cayó desde la zona alta de la Muralla del Redín
07.07.08 -

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Un cohete de 20 gramos de peso que estalló a las doce en punto en el cielo de Pamplona desató, un año más, la alegría desbordante de vecinos y visitantes de la ciudad que ya vive los Sanfermines. La nota luctuosa tuvo como protagonista a un hombre de nacionalidad extranjera que falleció sobre las dos de la tarde al caer desde la zona alta de la Muralla del Redín al Portal de Francia. El fallecido no portaba documentación, por lo que la policía investiga su identidad así como las causas del suceso.
La concejal y diputada de Nafarroa Bai Uxue Barkos, pamplonesa de 44 años, periodista de profesión, se atuvo a lo acostumbrado a la hora de prender la mecha del cohete anunciador y a mediodía se dirigió a las más de 12.000 personas que abarrotaban la plaza Consistorial con la fórmula tradicional, en castellano y euskera: «Pamplonesas, pamploneses, ¡Viva San Fermín!; Iruindarrok, ¡Gora San Fermín!» Con pulso firme y apariencia serena, Barkos prendió la mecha de ese primer cohete. En ese instante, con un volumen de 133 decibelios -sonido equivalente al despegue de un avión a reacción- las miles de personas que abarrotaban la plaza Consistorial y las calles que allí desembocan, se anudaron al cuello los pañuelos de color rojo en medio de una algarabía indescriptible. La explosión de la fiesta también se dejó notar en otros escenarios de la ciudad, como la cercana plaza del Castillo, de dimensiones mayores, y también llena de un público menos «intrépido», pero igual de deseoso de celebrar el inicio de los sanfermines.
Ocho días de fiesta
Tras el primer cohete, elaborado a mano por la pirotecnia Caballer, de Godella, Valencia, sonaron otros 29 artefactos lanzados por miembros de la corporación pamplonesa y algunos de los invitados. Mientras se sucedían las explosiones, la banda de música La Pamplonesa y bandas de gaiteros hacían sonar en la calle las primeras músicas festivas. Los servicios de limpieza se afanaron en la retirada de botellas vacías (se suelen acumular treinta toneladas de vidrio tras este acto, según fuentes municipales).
Por delante ocho días y medio de fiesta total para festejar el patrono, noche y día, con una enorme afluencia de visitantes, este año sobre todo al principio de la fiesta y en la recta final, coincidiendo con los fines de semana.

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