El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Facultad de Medicina de Oviedo, Carlos López Otín, reivindicó ayer el importante papel de la universidad en el campo de la investigación en España en detrimento de los «grandes centros de élite». «Son tiempos difíciles para la universidad y espero que la sociedad se dé cuenta de que los nuevos valores nacen en esta institución», recordó López-Otín. El científico, que acaba de descubrir un importante tratamiento contra la vejez prematura, es el encargado de dirigir el segundo ciclo de conferencias de los Cursos de La Granda sobre la 'Investigación en la Universidad de Oviedo'.
El ciclo reúne entre ayer y hoy a destacados profesores de la institución asturiana para mostrar sus investigaciones más recientes. Como colofón final, este simposio celebrará esta tarde (18 horas) una mesa redonda sobre las posibilidades que la universidad abre a los investigadores que deseen profundizar en sus áreas de conocimiento.
En este sentido, Carlos López-Otín señala que «hay que ser conscientes del sitio que ocupamos. Ahora la investigación en España, y también en otros países, se orienta hacia grandes centros de élite a los que acuden científicos ya no sólo del propio país sino también del plano internacional». En oposición a esta circunstancia, «las universidades se van quedando como un sitio de refugio de aquellos pocos profesores que tienen el interés de rodearse de estudiantes y transmitir y formar». El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular apuesta por reactivar el papel investigador de la universidad, «porque si esto no se produce, estos centros de élite en donde la docencia ya no ocupa lugar estarán vacíos al no encontrar estudiantes con la formación suficiente para incorporarse a ellos».
López-Otín señaló que este curso «trata de reflejar la multidisciplinariedad de la Universidad de Oviedo, que intenta proyectarse hacia el futuro». El director del segundo ciclo de conferencias de La Granda quiso romper uno de los estereotipos que se tiene sobre los centros de educación superior. «Hacer investigación en la universidad es muy difícil. Parece que es lo normal y que todo el mundo tiene que investigar, pero es muy complicado encontrar una línea de investigación que pueda llegar a se competitiva internacionalmente», manifestó.
López-Otín también se refirió a los últimos avances en su campo de investigación: la bioquímica. El profesor de la Universidad de Oviedo auguró que «la secuencia del genoma va a ser cuestión de muy pocos años. Ahora hay tecnología nueva que permite secuenciar el genoma de manera muy económica y en muy poco tiempo». Sin embargo, López-Otín cree que será necesario más tiempo para deducir enfermedades a partir del genoma humano.
Nanotecnología
Otra de las áreas de conocimiento en auge en la Universidad de Oviedo es la nanotecnología. El profesor Jaime Ferrer, que abrirá la jornada de hoy en La Granda, afirma que «las líneas de investigación en este ámbito son infinitas. Es un campo totalmente emergente, como el salvaje oeste». Sin embargo, el experto en nanoelectrónica considera que «hace falta contratar a gente joven a través de un programa de reclutamiento de jóvenes científicos de fuera». En cuanto al Centro de Investigación en Nanotecnología que se instalará en el Principado, Ferrer apuesta por «acelerar su desarrollo».
Ricardo Anadón fue otro de los profesores que participaron en la jornada inaugural. El grupo de investigadores que dirige se encarga de detectar señales de cambio climático en el Cantábrico para luego analizar su impacto en los ecosistemas y en las especies marinas. Anadón vaticina que «el futuro apunta a un cambio rápido, intenso, aunque no se tienen unas proyecciones muy claras sobre qué es lo que puede ocurrir dentro de dos o tres décadas».
Desde un campo completamente diferente, la profesora Inmaculada Urzainqui se refirió a la investigación que el Instituto Feijoo realiza sobre el siglo XVIII. Urzainqui avanzó que el próximo año «se publicará la edición crítica de las obras completas de Jovellanos, formada por 14 o 15 tomos, para luego pasar a las de Feijoo». La profesora de la Universidad de Oviedo señaló asimismo la importancia del Instituto del siglo XVIII, ya que «resalta figuras de la Ilustración, muchas de las cuales son asturianas, por lo que también promovemos el conocimiento de la cultura asturiana».