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Antes proporcionaba agua. Ahora es un manantial de datos que provienen del pasado. Esta semana los obreros que trabajan para ampliar el Museo de Bellas Artes de Asturias tuvieron que detener su labor. Se sucedieron las llamadas, las idas y venidas de los expertos hasta que, por fin, se confirmó: el movimiento de tierras acaba de descubrir la estructura de una fuente prerrománica, similar a la de Foncalada aunque un poco menor. El caño conserva su pared pero también el canal, de ocho metros y medio, encallados en roca. Pese a los cambios que se han ido acumulando sobre la ciudad, el pozo aún tiene ese agua con el que saciaba a los ovetenses durante los siglos ocho a diez, tiempo en el que fue construida.
«Su presencia cambia algunas tesis y matiza otras», valoró el director de Patrimonio, Adolfo Rodríguez Asensio. Y es que, esta 'segunda Foncalada', a escasos metros de la primera y también orientada al Este, confirma la presencia de obra civil, de carácter público, en una villa cuya presencia religiosa había puesto en duda esos usos sociales. «Es un hallazgo de enorme importancia para conocer la historia de Oviedo», subrayó ayer la consejera de Cultura, Encarnación Rodríguez Cañas, al lado del esqueleto de la fuente. «Si a Foncalada le quitas con una grúa la parte visible, esto sería lo que quedaría», ilustró Asensio. Ahora lo que los expertos están indagando es en qué momento histórico concreto se realizó la fuente. «Tendremos los resultados en un mes», avanzó el arqueólogo Rogelio Estrada.
Entre las preguntas a resolver, está la forma en la que esta obra civil dialogaba con los elementos de su entorno. Se han descubierto a su lado hoyos que sirvieron de base para edificios de madera, el material que entonces se empleaba para todas las viviendas, excepto las del clero y los reyes. «Hay una profusión de estos agujeros, y, teniendo en cuenta que sus estructuras rompen con la de la fuente en algunos puntos, es previsible que correspondan a la ocupación inicial del solar», abundó Estrada. «Aunque todo esto, sin los análisis, es un poco precipitado», matizó.
Preguntas abiertas
¿Fueron derrumbadas para abrir la fuente, como se hizo con algunas viviendas próximas a la catedral para despejar su plaza? En ese caso, ¿bajo qué procedimientos se procedió a su expropiación? Las crónicas que hasta ahora relataban la historia de la capital asturiana no narraban la presencia de esta fuente sin nombre asignado, ni su relación con los ovetenses. Con esa vivienda de ocho por cinco metros, que los arqueólogos suponen adosada al preciado surtidor. Tampoco se sabe qué ha pasado con el caño que le falta a la estructura. Ni si esas monedas, esas vasijas y demás enseres que las obras del museo están destapando, eran de quienes a ella acudían. Para despejar estas dudas, las pruebas de carbono 14 ya están 'bebiendo' del hallazgo.
Las excavaciones arqueológicas que dirige Rogelio Estrada y las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias se complementan, por lo que cualquier hallazgo afecta al proyecto del arquitecto Patxi Mangado, que conocía la noticia arqueológica ayer mismo. De momento, sólo se ha adelantado que de alguna manera modificará el trazado arquitectónico de los planos aprobados, pero no se sabe en qué medida.
En cualquier caso, en palabras del director general de Patrimonio «esto no supondrá ningún parón de las obras».
El primer paso a considerar, según los responsables de Patrimonio, será sellar la zona, para preservar la estructura de la fuente recién localizada. No hay que olvidar que está justo frente a la entrada de los camiones.
El próximo será analizar la situación y determinar las consecuencias del descubrimiento y su relación con la pinacoteca regional que espera su ansiada ampliación, lo cual hará la comisión de Patrimonio Histórico, obrando, según expresó ayer el propio Adolfo Rodríguez Asensio, «en función de cómo se pueda integrar este hallazgo en lo que será el futuro del museo».
En una primera estimación los expertos creen que, por la situación de la antigua fuente, ésta podría quedar sutilmente enterrada bajo un suelo de cristal.
Esa solución, que es la primera a tener en cuenta por tratarse también de la más fácil (lo que no significa que fuera a ser la definitiva), permitiría la observación de la estructura prerrománica que acaba de salir a la luz, su conservación y, a la vez, no dificultaría el transcurrir diario en el Museo de Bellas Artes de Asturias, que ha emprendido ya el camino de su ampliación, tras varios años de complejos y dilatados procesos administrativos.
Duplicar el espacio para poner en valor merecidamente su importante colección de arte, situando así la pinacoteca entre el grupo de cabeza de las mejores del país, es algo que se pretende conseguir cuando a comienzos de 2011 queden culminadas las obras ya iniciadas en Oviedo.
Para entonces el principal almacén y espacio expositivo de arte del Principado dispondrá de 8.000 metros cuadrados de superficie y será, si se cumplen los planes del presidente del Principado, el pretendido eje de «la revolución cultural» que ya quedó iniciado con la puesta en funcionamiento de Laboral Ciudad de la Cultura.

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