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Santodomingo explicará las inversiones comprometidas con la SEPI, la carga de trabajo y la influencia de la incorporación de los operarios de Naval Gijón
19.07.08 -

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El socio minoritario fuerza a Vulcano a hacer un análisis exhaustivo de Juliana ante los accionistas
La plantilla de Juliana trabaja en uno de los buques sísmicos para Rieber. / J. SIMAL
El empresario vigués José Alberto Barreras, que controla el 49% de Vulcano, ha forzado a Fernando Santodomingo, propietario del grupo gallego y dueño de Juliana, a explicar de forma exhaustiva cuál es la situación en la que se encuentra el astillero gijonés. Tal y como publicó EL COMERCIO el pasado día 5 de julio, Vulcano celebrará el próximo 11 de agosto, en Vigo, una junta general extraordinaria de accionistas para acometer una ampliación de capital que, de ser aprobada, permitirá a la empresa afrontar las pérdidas acumuladas por Juliana en la construcción de los tres buques sísmicos y que, a finales del ejercicio pasado, ascendían a 16,8 millones d euros.
Éste era el principal punto del orden del día. Sin embargo, según ha podido saber este periódico, Barreras considera que su socio, Fernando Santodomingo debe explicar pormenorizadamente cuál es la situación en la que se encuentra Juliana y, para ello, le ha forzado, a través de un acta notarial enviada a la dirección de Vulcano, a incluir este punto en el orden del día de la convocatoria.
Así consta en en el anuncio publicado ayer en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME), en el que se especifica que Santodomingo tendrá que dar cuenta de la trayectoria que ha seguido el astillero desde que el Gobierno le adjudicó, en noviembre de 2006, Izar Gijón en el proceso de privatización de los astilleros civiles que constituían el grupo naval y que estaba abocado a la quiebra por la exigencia de Bruselas de devolver 1.200 millones de euros en ayudas ilegales.
En este contexto y, según consta en el BORME, Vulcano tendrá que «definir los acuerdos firmados o que se vayan a firmar con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), sindicatos, etcétera, relacionados con la adquisición del astillero de Gijón a Izar». Barreras también ha forzado a Santodomingo a informar sobre «el cumplimiento de los acuerdos derivados de la adquisición del astillero y las inversiones comprometidas con Izar, SEPI o terceros». En este sentido, uno de los primeros compromisos que adquirió Vulcano fue el de invertir «de inmediato» en la ampliación de las instalaciones de la antigua Izar Gijón.
El objetivo era ampliar de 30 a 36 metros la puerta de entrada al astillero y la draga con el fin de construir barcos más anchos y de mayor calado. Sin embargo, a fecha de hoy, Vulcano aún no ha llevado a cabo esas obras. No obstante, ha vuelto a incluirlas en el plan industrial que presentó a los sindicatos a finales de abril, en el que cifra estas inversiones en 14 millones de euros. Precisamente, el programa presentado a las federaciones sindicales es otro de los aspectos que se analizarán en la junta de accionistas, en la que Vulcano deberá informar sobre la gestión del astillero desde su constitución. Dentro de este capítulo, especificará qué contratos de construcción de buques se han firmado y cuáles de ellos han sido subcontratados por Vulcano.
Esta aclaración tendrá lugar después de que el comité de empresa de Juliana solicitara una convocatoria de huelga legal si Vulcano trasladaba el último de los buques sísmicos, el 535, a Vigo, tal y como había anunciado el grupo gallego tras renegociar el contrato con el armador noruego Rieber. Los sindicatos argumentaron que «el buque fue contratado por Juliana». Finalmente, Santodomingo se comprometió la semana pasada a no trasladar el buque a Galicia.
Valoración de las cuentas
Todo este análisis se llevará a cabo después de que Juliana presentara, a 31 de diciembre de 2007, unas pérdidas de 16,8 millones de euros en la construcción de los tres barcos sísmicos. A principios de este mes, la empresa rebajó la cifra a 400.000 euros y, recientemente, una auditoría externa, a 369.000. No obstante, el comité de empresa de Juliana ya ha advertido de que «esos 16,8 millones que el astillero pretende recuperar tras renegociar los contratos con el armador no los tiene en la mano y están sujetos a condiciones, como que se cumplan los plazos de entrega y todo indica que no se van a cumplir. Podrá salvar el ejercicio de 2007, pero no el de 2008».
Santodomingo también tendrá que explicar qué tipo de acuerdo está negociando en relación con la incorporación de los 44 trabajadores excedentes de Naval Gijón y «su influencia en los resultados de Factorías Juliana y Factorías Vulcano». En este contexto, el comité -que se reunió esta semana con el consejero de Industria y Empleo, Graciano Torre- insiste en que «no pedimos prejubilaciones, sino futuro para Juliana: que haya carga de trabajo, cumpla las inversiones y el empresario sea solvente. Si no, ¿qué futuro les espera también a los compañeros de Naval Gijón?».

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