Nadie pone en duda su calidad. Ni su elegancia en el césped. Ni tampoco su condición de jugador determinante, lo que le ha permitido adjudicarse el Molinón de Plata, que otorgan las Peñas al jugador más valioso. Pero nunca ha conseguido nada de eso como futbolista de la Liga de las estrellas. Su único sueño por cumplir. Y su único borrón en un expediente lleno de constancia, sacrificio y actuaciones brillantes en escenarios de medios aforos. Kike Mateo es una de las grandes incógnitas del Sporting este año. Un talento que, por el capricho del azar, nunca ha podido jugar en Primera División, con los grandes. Ahora, a sus 28 años y en plena madurez futbolística, quiere seguir enmudeciendo estadios con su calidad y con sus goles, aunque ahora en el marco de los privilegiados.
-¿Qué tal le han salido las pruebas físicas?
-Lo cierto es que mejor de lo que esperaba. Pensaba que iba a estar un poco peor de forma física, pero las pruebas han salido muy bien y hemos sudado un poco. Ahora, ya nos toca comenzar a pegarnos las palizas de rigor porque esto va a ser la base de la temporada. Hay que llegar a tope.
-¿Tiene ganas de empezar con la pretemporada?
-Sí, la verdad es que tengo ya un poco de 'mono' de balón. Las vacaciones han sido largas y muy bonitas por los éxitos conseguidos. Las hemos disfrutado mucho, pero ahora ya tenemos que ponernos el 'chip' de trabajo para afrontar lo que nos queda por delante, que es impresionante y muy grande. Tenemos muchas ganas y en mi caso concreto mucha ilusión porque es una categoría nueva.
-La categoría es nueva, pero usted ha sido uno de los mejores del equipo y eso debe ser una especie de garantía. La prueba es que le van a entregar el Molinón de Plata, el galardón al jugador más valioso...
-Sí, la verdad es que es un orgullo. Sólo puedo tener palabras de agradecimiento a la gente que me ha votado y agradecérselo también a mis compañeros de equipo. Si no fuera por ellos, que me han facilitado mucho las cosas, no lo podría haber conseguido, porque el fútbol es un deporte colectivo.
-¿Le han comentado algo sobre el prestigio que tiene este galardón para el sportinguismo?
-Me lo han contado los compañeros. Es un trofeo de una gran magnitud y repercusión, y que han ganado muchos grandes jugadores del Sporting y, por eso, estoy muy contento de pasar a la historia del equipo. Los reconocimientos personales de esta envergadura halagan a cualquiera y se agradecen mucho.
-Después de muchos años en la división de plata, por fin le podremos ver jugar en Primera.
-Esperemos (risas). De momento, estoy en la plantilla, como todos, y hay que luchar por ganarse un puesto. Pero sí que tengo muchas ganas de que empiece la Liga, que el balón ruede, porque son muchos años jugando en categorías inferiores. Esto era un sueño lejano que tenía y cuando menos te lo esperas, con 28 años, te llega esta oportunidad. Tengo muchas ganas de debutar.
-¿LLega en el mejor momento de forma de su trayectoria?
-Creo que sí. Los '28' son una edad muy buena para esto del fútbol. El jugador no está al mismo nivel que cuando tiene 25, pero gana mucho en madurez y en el saber estar en un terreno de juego. Creo que posiblemente es el mejor momento en el que podría llegar a Primera División. Me encuentro muy bien, pero a ver como sale todo.
-La temporada pasada se convirtió en un jugador determinante, ¿este año, Kike Mateo puede seguir marcando diferencias?
-Eso no lo sé porque esta categoría nunca la he palpado. Sólo he visto partidos y resúmenes por televisión, pero está claro que me gustaría hacer grandes cosas en esta categoría. No obstante, primero tengo que entrar en el once, que será difícil porque la competencia este año será mayor, y luego, si puedo jugar, espero ayudar mucho al equipo.
-¿Confía en sus posibilidades?
-Sí, pero soy consciente de que la Primera no es la Segunda. Allí, hay jugadores que cobran mucho y que tienen un gran nivel, pero también sé que son como nosotros, de carne y hueso. Hasta que no salte al campo y lo vea no podré decir nada, pero no creo que nadie se 'coma' a nadie. Serán muy buenos, nadie lo duda, pero en el fondo son como nosotros.
-El inicio de la temporada parece cuanto menos complicado.
-Eso nunca se sabe hasta que no comencemos a disputar esos partidos. Es cierto que algunos de ellos son los equipos que siempre están arriba en la Liga, pero quizás eso pueda ser mejor para nosotros porque nos enfrentaremos a ellos en el inicio de la temporada, cuando todavía no hubo tiempo de cogerle el pulso a esta competición.
-¿Ha sido un regalo lo del Villa de Gijón, frente al Milan de Kaká, Seedorf y compañía?
-No sé lo que ha sido (risas). Me enteré hace unos días y, lógicamente, estoy muy contento. Tener la oportunidad de poder jugar contra gente de ese nivel es lo máximo como futbolista. Vamos a ver si ofrecemos un bonito espectáculo a la gente.
-Hablando otra vez de Primera División, ¿a qué futbolista le hace especial ilusión medirse en la categoría?
-A ninguno. Sinceramente, no tengo ningún ídolo, ni tampoco un futbolista concreto al que tuviera muchas ganas de enfrentarme. Tengo ganas de jugar contra el Madrid, el Barça, contra este tipo de equipos, pero no contra alguien en especial. No tengo ídolos, ni me asusta nadie de la categoría. Hay que tener confianza.
-¿Algún estadio en concreto?
-Creo que los que todos tienen y tenemos en mente. El Santiago Bernabéu, el Camp Nou,... Para cualquier futbolista es muy especial jugar en estos escenarios, pero también lo será en El Molinón. En estas grandes ciudades y estadios seguro que habrá más gente por el aforo que tienen, pero dudo que aprieten tanto como aquí, en nuestra casa. Lo que tenemos nosotros en Gijón es algo que no se paga con dinero. La afición de esta ciudad es impresionante.