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Miles de personas salen a la calle en Llanes para celebrar, en una jornada espléndida de sol, el día grande de la fiesta de los magdalenudos con pasacalles, misa y procesión

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Potentes voladores anunciaban a primeras horas de la mañana de ayer el día grande de las fiestas de la Magdalena, en Llanes. Y la respuesta recibida desde las alturas era de tranquilidad ante el pronóstico de una jornada espléndida, sin nubes y con sol, aunque mitigado el calor por una suave brisa. El día soñado por los magdalenudos, que dieron vida a unos festejos inolvidables con pasacalles, misa, procesión, concierto y un festival folclórico de gran nivel.
Los actos comenzaban a las diez de la mañana con la llegada de la banda municipal de música de Torrelavega, bajo la batuta del maestro Alfonso Díaz Casado. A esa hora, decenas de madrugadores devotos de la santa ya desfilaban por las principales calles y barrios de la villa al ritmo del pasodoble 'El Magdaleno'.
A mediodía, la multitud de vecinos y turistas se encaminaba hacia la capilla de la Magdalena para ser testigos de la salida de la imagen del templo que es su morada habitual a lo largo del año. Se trata de uno de los instantes más emocionantes de la jornada y son contados los simpatizantes que en ese momento pueden contener las lágrimas. Y este año la gran novedad era el estreno de las andas, que fueron encargadas a un taller de arte religioso de la ciudad alicantina de Elda, con un coste ligeramente superior a 9.000 euros.
Entre tupidos ramos de claveles rojos, la imagen de la santa llegó a la basílica para el inicio de la función religiosa que fue oficiada por el cura José Ramón García de la Riva, quien contó con el acompañamiento de otros ocho sacerdotes.
Al término de la misa dio comienzo la procesión que iba encabezada por dos niñas ataviadas de llanisca portando en sus manos dos ciriales y una valiosa cruz. Seguían seis ramos, cuajados de pan artesanal, y dos parejas de gaiteros: por delante Juan Oliver y Gregorio Trespalacios, y de cierre Ignacio Noriega y Manolín Vela.
A continuación aparecía un compacto grupo de mujeres luciendo el traje de aldeana y haciendo sonar las panderetas al ritmo que marcaba el tambor en manos de Sara Quintana. Junto a ellas, iban decenas de simpatizantes enfundados en el traje de porruano.
El estandarte del Bando, en manos de José Ramón Barro, abría paso a las andas en las que se situaba la efigie de la Magdalena y tras ella aparecían los sacerdotes; los miembros de la comisión, con el presidente, Manuel Mijares, al frente; la banda de música y un elevado número de devotos.
El cortejo transitó por el barrio de Babilonia, la plaza de Santa Ana y las calles Mayor, Manuel Cue, El Muelle y Mercaderes, para regresar de nuevo a la calle Mayor, que representa la arteria por la que fluye la esencia de los magdalenudos. Así, hasta el emocionado regreso de la santa a su capilla donde se escuchó la Marcha Real, al tiempo que las aldeanas se despedían agitando al viento sus panderetas.
Los asistentes a los actos religiosos se trasladaban hasta la plaza del Muelle, donde se iniciaba el festival folclórico con los cánticos del ofrecimiento del ramo y el variado repertorio de bailes: la Enredadera, el Xiringüelu, la jota del Cuera, la Danza del Señor San Pedro y el Pericote, todos ellos acompañados por gaitero y tamboritero. La banda de música era la encargada de amenizar la habanera y la jota de la Magdalena, dos piezas exclusivas del Bando de singular belleza musical.
Los festejos matinales finalizaron superadas las tres de la tarde con la danza de San Joaquín.
Tras la comida, a últimas horas de la tarde, tuvo lugar el tradicional concierto musical en la plaza Ingeniero Gareli. La banda de música de Torrelavega, formada por seis clarinetes, dos flautas, dos trompetas, dos trombones, dos saxos altos y uno tenor, un oboe, un fliscorno, una tuba, una trompa un bombardino y tres elementos de percusión: bombo, caja y platillo, ofreció un variado repertorio con la interpretación de los pasodobles 'El Principado' y 'Santander'; la pieza de zarzuela 'La ronda de las solteras', y 'La rapacina', entre otras más.

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