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La segunda lista de admitidos escoge 128 alumnos de primer curso y fija la calificación en 8,80, una décima menos que en la primera relación
30.07.08 -

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Medicina alcanza la nota de corte más alta de todas las facultades españolas
La Facultad de Medicina de Oviedo está entre las más prestigiosas de España . / MARIO ROJAS
Si es cierto que la nota de corte de un centro universitario marca la diferencia con los demás, la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo ha liderado este año por vez primera el olimpo del prestigio universitario entre sus homólogas de toda España. Ni siquiera la legendaria Universidad de Salamanca ha podido superar el 8,9 que los aspirantes a médicos han establecido en Asturias como calificación mínima para acceder a las aulas en la primera lista de admitidos que hizo pública la Universidad de Oviedo. Salamanca la sigue muy de cerca en este peculiar ranking con un 8,85, pero incluso el País Vasco, la que cierra la relación de 24 universidades que imparten esta disciplina, se sitúa en el 8,105. Para estudiar Medicina en cualquier Universidad pública española el alumno ha de disponer de una nota media, al menos, de 8 puntos.
En cualquier caso, el decano de la facultad asturiana atribuye esta situación a dos factores: el distrito único, que permite acceder a la Universidad de Oviedo a alumnos de cualquier procedencia, y «el reconocimiento que va adquiriendo la Facultad de Medicina de Oviedo y que hace que nos equiparemos al 8,85 y 8,83 de Salamanca y Granada», explica Pedro Riera, amigo, no obstante, de no alardear de cosas «que no ponemos nosotros, las ponen los alumnos. Ellos son los que determinan la nota»,
No obstante, ayer mismo se hizo pública la segunda lista de admitidos, la que se confecciona con los que confirmaron la preinscripción y que rebaja la nota una décima. Pasa de 8,9 a 8,8, lo que sitúa en 128 el número de alumnos admitidos, solo uno más que con 9,9. «Los estudiantes brillantes piden plaza en todas las facultades, pero si tienen opción de estudiar la carrera en su provincia o en su comunidad autónoma, no se van fuera. De ahí que las preinscripciones no se correspondan con la matriculación y corra la lista hacia abajo», argumenta Riera, inmediatamente antes de volver a insistir en la urgencia de que Oviedo modifique su sistema de calificación de la selectividad y se sume a las centésimas, como el resto de las universidades españolas.
Mejorar la precisión
Y es que si en la semana de que disponen los alumnos para matricularse se producen nuevas bajas y la nota de corte baja a 8,7, el número de alumnos de esa franja de puntuación se situaría en torno a la veintena, lo que elevaría el número de alumnos de primer curso a 135. «Esa es una petición que llevamos años haciendo, porque no es lo mismo un 8,81 que un 8,89 a lo hora de calibrar estas cosas. De todas formas, el nivel de exigencia es similar en todas las facultades. No hay un solo centro de España que baje de 8 en esta primera lista y, aun en la segunda, en la que todas las facultades trabajamos con una pérdida de entre una y dos décimas, con menos de 7,75 o 7,50 de nota media no puedes estudiar Medicina en una universidad pública española», afirma, contundente y convencido, el decano de la cortejada Universidad asturiana.
Riera, no obstante, insta a las autoridades competentes a revisar el sistema de acceso a la Universidad. «Primero quitaron el nombre de selectividad, porque con más de un 90% de aprobados no seleccionaba nada, y le pusieron el de prueba de acceso, que bien podría llamarse puerta de acceso y casi mejor que puerta, portón», esgrime el decano de Medicina, quien está acostumbrado a trabajar con los mejores alumnos de la Universidad de Oviedo.
Sin embargo, también es crítico con ello y no duda en afirmar que las calificaciones no son definitorias en sí mismas, toda vez que «un 8,9 de ahora no me cabe la menor duda que es un 7,7 de hace seis u ocho años. Claro que la Universidad de Oviedo hace 15 años tenía 40.000 alumnos y ahora tiene 24.000», contrapone el decano a modo de justificación.
Lista de espera
Y no se considera elitista por disponer de más de un millar de estudiantes en lista de espera. «Es que también eso puede resultar engañoso. Que nadie piense que esos mil alumnos, que en la Complutense son 2.000, tienen esas notas. Hay gente con expedientes de 5,6 y hay que ser realistas. En cualquier caso, no habría facultades en España, aunque se crearan 15 más, capaces de acoger a todos los alumnos que quieren estudiar Medicina. No sería la solución, como tampoco lo es que salgan médicos para cubrir sustituciones y bajas por maternidad», concluye.

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