La finca de La Talá ha vuelto a cambiar de dueño y su desarrollo parece quedar, por el momento, paralizado. Ha sido la entidad asturiana Cajastur, a través de la sociedad Beyos y Ponga S. A., de la que es propietaria, la que ha adquirido la finca a la inmobiliaria Nozar. El montante de la operación se eleva a 41 millones de euros, más otros seis de IVA, lo que ha supuesto unas minusvalías de dos millones de euros para la empresa vendedora. Y es que a los 36 millones que pagó en su momento la inmobiliaria hay que sumar el coste de las diferentes licencias, proyectos y obras que ya se han ejecutado en dicha finca. En concreto, en estos momentos ya luce los diferentes viales que distribuyen las parcelas, están hechos los movimientos de tierra y se ha colocado el mobiliario urbano, así como las diferentes infraestructuras necesarias para dar servicios a las viviendas.
De esta forma, Cajastur sigue la línea marcada por otra entidades bancarias, que en estos momentos están adquiriendo bienes valiosos a empresas constructoras en dificultades financieras por la crisis del sector. Caja de Asturias tiene capacidad para aguantar la propiedad de los terrenos el tiempo que sea necesario hasta que despeje la incertidumbre económica. A la vez, inyecta liquidez a la empresa de Luis Nozaleda, que en los últimos meses ha tratado de deshacerse de diferentes activos, tras una primera operación en la que redujo su presencia en las inmobiliarias Colonial y Afirma. La enorme finca llanisca supone el 79% de la superficie total del plan parcial que ordena esa zona y, como el resto del urbanismo llanisco, está a la espera de que se dilucide la situación del PGOU del municipio, que fue anulado dos veces por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias al considerarlo «ilegal». Los fallos han sido recurridos en ambas ocasiones por el Ayuntamiento de Llanes y el Principado de Asturias. En estos momentos, el Consistorio se encuentra inmerso en un proceso de revisión de las normas urbanísticas para adaptarlas a la legislación vigente. En La Talá estaba previsto que se construyesen 512 viviendas en una superficie de más de 220.000 metros cuadrados, en la salida de Llanes hacia Ribadesella y a escasos metros del litoral. A pesar de que todo estaba preparado, aún no se había iniciado la construcción de los edificios, y parece que habrá que esperar para verlos. Sólo algunos propietarios particulares han iniciado la edificación.