Entre autoridades políticas y sociales. Junto al viceconsejero de Seguridad, Emigración y Cooperación al Desarrollo, Valentín Ruiz, y el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín. Con la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso. Al lado del presidente del Consejo de Comunidades Asturianas, Manuel Fernández de la Cera. Rodeados, en definitiva, de aquellos que suelen acaparar aplausos y flashes. Y sin embargo, ayer, en el Antiguo Instituto, los auténticos protagonistas fueron los profesores de la Escuela de Asturianía. Porque ellos fueron premiados con La Carabela 2008, la mayor distinción que entrega la Federación Internacional de Centros Asturianos (FICA).
Y los otros, los que normalmente reciben loas y halagos, fueron los encargados de reconocer con aplausos y alabanzas su trabajo. Desde el de Begoña Serrano, «que trabaja más que nadie por la escuela», como destacó Fernández de la Cera, hasta una larga lista de docentes, como Roberto González, Pablo Manzano, José Manuel Fernández o Carlos Moreno.
Después de todo, son ellos quienes imparten en tres años 300 horas lectivas cargadas de tradición. Quienes en sólo 15 días cada verano convierten a los descendientes de emigrantes asturianos en auténticos conocedores de su cultura. Y quienes les inyectan el espíritu del Principado a sus alumnos, que luego contagian a miles de jóvenes en sus respectivos centros asturianos.
A pesar de no estar presente, el director de la escuela, Vicente Sánchez, hizo llegar al Antiguo Instituto «su sentimiento de orgullo, que representa el de las tres promociones» que ya han pasado por el centro. Lo transmitió a través de una carta leída por De la Cera, quien después dijo que «en la sociedad actual existe la necesidad de que esas actividades», las que dan forma a las costumbres asturianas y que antes se transmitían a través de otros canales, «ahora se institucionalicen». Comentó que «lo más importante son los viejos, ejemplos de tradición, pero también son necesarios los jóvenes, para que esa cultura no desaparezca».
El viceconsejero Valentín Ruiz ofreció a Casas «la colaboración honesta y leal» del gobierno del Principado. No dejó escapar la oportunidad de hablar del nuevo Plan Integral de Emigración 2008-2011, en el que participan ocho de las diez consejerías. Asimismo, recordó que el tercer Plan de Emigración, dispondrá de una inversión de 18 millones de euros. Trevín, por su parte, concluyó que «la escuela fue un proyecto colectivo. Sin el apoyo de los centros y de la FICA no podría haberse desarrollado».