Optimista, curiosa, entusiasta y muy humilde. En los 38 años que lleva en TVE, Rosa María Calaf ha cubierto guerras,
desastres naturales y catástrofes, y ha viajado a numerosos países sumidos en la miseria, pero nada ha minado su confianza en el ser humano y tampoco la seguridad de que las cosas siempre pueden ir mejor. Corresponsal de la cadena pública en Asía-Pacífico, la veterana periodista catalana 'empezará de nuevo' cuando Pekín eche el telón de sus Juegos. Y es que, a petición de TVE, aplazó su jubilación por la cita olímpica que acoge el gigante chino.
Ajena al mundo del deporte, 'la Calaf' reconoce que se siente "como un pulpo en un garaje. Pero esto es mucho más que unos Juegos, la información va mucho más allá de las medallas Ha sido apasionante ver la transformación que ha sufrido este país en el último año, no sólo arquitectónica y visual, sino en sus costumbres y hábitos. Vamos a ver cómo responden al reto de la seguridad", dice esta trotamundos de la información con su relajada voz.
P: Usted parece conocer muy bien a los chinos ¿cómo son?
R: Hay muchos estereotipos y tópicos, pero en éstos siempre hay un fondo de verdad. Se ha saltado del pasado al futuro en una generación, se ha pasado de una sociedad arcaica y cerrada a una moderna. Se están adaptando porque el antes y el ahora están conviviendo codo a codo. La gente es muy amable, se interesa por lo que haces, quiere aprender y te apoya. Aquí no hay tradición de libertad y esto es algo que no se puede improvisar, pero no hay un clamor popular por las libertades porque los ciudadanos están más interesados en conseguir bienestar.
P: Después de los JJ.OO ¿cree que China se va a occidentalizar?
R: Tienen todo el derecho a ser como son. No entiendo la arrogancia de que todos tienen que ser como nosotros. Este país se va a integrar y modernizar porque China se presenta al mundo y el mundo entra en China, lo que es un intercambio positivo. Hay una apertura económica y una libertad en lo social y personal siempre y cuando no tengan una visión política.
P: En México 68, los atletas John Carlos y Tommy Smith reivindicaron el 'black power' cuando subieron al pódium ¿podría repetirse esta situación en Pekín 2008?
R: Se han dado pequeñas manifestaciones y protestas, pero todas han venido de fuera. Veo improbable un acto de esas características interno. El panorama es muy distinto al de México porque las medidas de seguridad son extremas, los atletas están patrocinados y los juegos son un negocio. Una decisión individual, puede, pero no creo que haya una
Protesta multitudinaria.
P: La seguridad y la contaminación son los grandes temas del evento.
R: Sí. La contaminación ha bajado, están funcionando las medidas que se han tomado. Lo peor es el control y la desconfianza.
Hay policías en todos los edificios y avisar si tienes un invitado en casa las 24 horas previas a su llegada. Estas restricciones existían por ley, pero no se aplicaban y ahora sí.
P: Pasemos a algo más lúdico ¿cuántas medallas se llevará España?
R: Ni idea. Dicen que como en Atenas -19-. Nuestros deportistas son muy conocidos en China. Los buenos resultados de Nadal, Gasol y la selección española de fútbol se reflejan en China, donde se saben sus nombres. Nuestros competidores han venido con un ánimo muy positivo, están muy confiados y trabajando como fieras.
Lealtad y agradecimiento
P: Después de los Juegos, la jubilación.
R: Oficialmente me voy el 31 de diciembre de este año, pero será antes porque tengo pendientes las vacaciones. Bueno, no lo sé porque estoy pensando hacer un tema en Filipinas con mi equipo.
P: Entonces, ¿hay vida después de TVE?
R: Sí, sí -se ríe-. Me apasiona pensar en cómo viviré, cómo me voy a organizar...Nunca he mirado hacia atrás, estoy muy interesada por lo que va a empezar que, seguro, pasará por viajar porque es lo que más me gusta, la Universidad y hacer
Documentales en profundidad, con tiempo, y dentro de la línea internacional con toque social.
P: Lo tiene todo planeado.
R: No. No hago planes. El año pasado, cuando estaba a punto de marcharme, recibí una llamada de TVE y me quedé.
P: Supongo que será duro despedirse de la Casa en la que ha vivido casi durante cuatro décadas.
R: No será fácil, pero no estoy deprimida. Siempre he pensado que mi casa era TVE, que me ha dado todas las oportunidades que nunca pensé que iba a tener, por lo que siempre le estaré agradecida.
P: Y por eso ha rechazado las ofertas que le han hecho otros medios en todo este tiempo.
R: Además de agradecimiento, siempre he tenido una sensación de lealtad hacia TVE. También ha pesado que en una cadena privada, y no sólo en España, es difícil hacer lo que me gusta.
P: Es la más veterana y con más experiencia de los corresponsales de TVE, ha abierto y reestructurado numerosas corresponsalías, se ha recorrido el mundo, tiene los galardones más significativos de la profesión y todos hablan bien de usted. De todo esto ¿con qué se queda?
R: Con todo lo que me ha enseñado la gente en los muchos contactos profesionales que he tenido, con su sabiduría, y con la capacidad que tiene el ser humano para salir adelante y ser solidario en las situaciones más complicadas. Los premios siempre me han sorprendido porque me he limitado a hacer mi trabajo lo mejor que podía y sabía, pero te hacen reflexionar sobre si has sido un poco útil, que es lo que todos queremos ser.
P: En estos tiempos en que abundan los periodistas estrella, usted siempre quita importancia a lo que hace, no se da mérito.
R: Será por la educación que he tenido, por lo que he vivido en casa. Siempre digo que sola no haces nada porque en televisión son importantísimos los que trabajan contigo. Luego está el componente de la suerte y el que la gente valorara lo que he hecho. Mi padre decía que al éxito había que llegar por excelencia y esto se ha olvidado porque ahora es el éxito por sí mismo, no importa nada cómo has llegado.
P: Lo suyo es...
R:...El reporterismo. Puedes tener facilidad, un talento natural, pero hay que trabajar, mirar donde hay que mirar, saber a quien hay que escuchar. En mi caso, amo tanto lo que hago que no es una profesión, es una forma de vida.
P: En los países anglosajones la veteranía es un grado.
R: Habría que aprovechar lo bueno que viene sin hacer tabla rasa de lo de antes. No se debe desperdiciar lo que se ha aprendido.