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David Bustamante se deja la piel en su concierto gijonés con numerosas baladas, animados popurrís y un recuerdo emocionado a la Santina

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Llegó, desató la locura y venció. David Bustamante lo dio todo anoche sobre el escenario de la playa de Poniente. Derrochó voz, aunque al principio le costó encontrar el tono, bailó, hizo alarde de su simpatía y se mostró, como es habitual en el cántabro, absolutamente cómplice con su público al que incluso dedicó un fragmento 'a capella' a la Santina. Tanto que por momentos, ellas, ellos (de todas las edades, de todos los géneros), él y la música parecieron danzar al filo de la irrealidad presas de una especie de catarsis colectiva. Hasta tres popurrís con sus canciones más conocidas ofreció Bustamante, que se guardó los temas más conocidos de su carrera para el final.
Así fue anoche el concierto del 'triunfito', uno de los más de setenta que le llevan por toda la geografía española desde el pasado 10 de mayo. Gira intensa en la que además de las doce canciones de su último trabajo discográfico, titulado 'Al filo de la irrealidad', y producido por su gran amigo Kike Santander, 'Busta' rescata los temas que le han convertido en el cantante con más miembros en un club de fans del país (18.000). Léase 'Devuélveme la vida', 'Dos hombres y un destino' y 'El aire que me das', que desataron el furor entre sus seguidores. La explanada de Poniente, completamente abarrotada, así como parte de la playa y los bajos del edificio del paseo daban cuenta del tirón popular del cántabro, pese a que en las últimas filas del respetable el sonido apenas era audible.
Anoche todo se confabuló con el cantante para hacer de su actuación un nuevo éxito en su carrera: el tiempo, el escenario cercano a la playa y un público entregado de antemano y con ganas de divertirse que formaron el cóctel perfecto.
David Bustamante salió al escenario a las 23.09 horas y arrancó el recital sin dar tiempo a tomar aire con un 'mix' de las canciones 'Gitana', 'No vale la pena' y 'Cuanto te amé'. Llegarían luego los saludos: «¡Muy buenas noches, Xixón! Muchísimas gracias por estar aquí y Felicidades por el Sporting en Primera». A partir de ese momento parceló su concierto por estilos, desde el pop más marchoso, que hizo bailar al respetable, hasta las baladas cargadas de nostalgias con las que el público formó un coro propio pasando por sus clásica rumbas. Sonaron muchas canciones. Una tras otra, sin dilación, hilvanando un espectáculo en el que David Bustamante cambió su vestuario en tres ocasiones.Siempre el de San Vicente de la Barquera tuvo una respuesta. «¡Esto es la ostia!», repetía Bustamante, frase que convirtió en clásica en su estancia en 'OT'. Estaba claro que con 'Cobarde' se armaría la marimorena y los pronósticos se cumplieron. Gritos para recibirla a los primeros acordes y sonrisa pícara la de Bustamante porque así lo esperaba. La dejó para el último tercio del concierto logrando un efecto ascendente en su público.
Hubo bises, claro, y llegaron, primero en forma de popurrí acústico con 'Otro amor', 'No sé vivir sin ti' y después con broche de oro de sus clásicos ya mencionados, como el 'Devuélveme la vida', pero también llegó la despedida. Y al disolverse el gentío, la calma volvió Poniente. Aunque sólo por unos momentos porque la música pasó el testigo a las copas. Es Semana Grande y las noches nunca se acaban.

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