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«Si las cosas se hubieran hecho de otra manera, el asesino estaría entre rejas». Los familiares de la joven dominicana asesinada presuntamente a manos de su ex pareja pidieron ayer públicamente que «se intensifique la búsqueda del sospechoso». J. C., con quien la víctima mantuvo una relación sentimental, permanece huido desde el pasado 31 de julio.
«Queremos que este caso no caiga en el olvido y que la Policía no deje de buscar a este animal», pidió ayer José María Valdés, portavoz de la familia y cuñado de la fallecida, María de León Reyes, de 37 años y conocida como Adela. Los allegados de la asesinada han convocado para pasado mañan una concentración a las siete de la tarde en El Humedal con la que recordar «a esta maravillosa madre de familia, hermana e hija ejemplar y a una grandísima persona». La mujer desapareció en la madrugada del 31 de julio cuando salía de trabajar del mesón Majuelo, en el barrio de Pumarín. Su cadáver fue encontrado seis días más tarde en el domicilio de J. C., conocido como 'Sandokán' o el 'Patata'. Los hermanos y el novio de María de León, Antonio Diego, sospecharon desde un primer momento del hombre que en la actualidad permanece huido desde la justicia. Sin embargo, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía no pudieron acceder a su piso hasta pasados seis días debido a la ausencia de una orden judicial de registro. Una vez en el interior encontraron el cadáver de la dominicana, desnudo y sobre una cama. Había muerto asfixiada, según reveló posteriormente la autopsia que se le practicó.
«Sabemos que eran malas fechas y que la orden judicial tardó en llegar, pero creemos que si se hubiese hecho una vigilancia al asesino, ahora no estaría huido», afirma Valdés.
Antecedentes
Los familiares de María de León apenas conocen algún dato de la investigación policial que se está llevando a cabo para dar con el paradero del principal sospechoso. «Nos dicen poca cosa, porque están siguiendo varias líneas y porque tampoco quieren hacer nada para entorpecer las pesquisas, pero sospechamos que no puede estar fuera del continente, porque si hubiese acudido a algún aeropuerto se habría encontrado su coche y hasta el momento no ha sido así», dicen.
Lo que sí han podido reconstruir de aquel fatídico día es que el acusado salió y regresó a su domicilio después de que, supuestamente, cometiese el crimen. «Se fue a una sidrería a beber tres botellas de sidra; el camarero que le atendió era un tío de Adela; lo vio con barba y con el pelo largo», relatan. «La Policía encontró en el piso de Tremañes restos de que se hubiese afeitado la barba, por lo que suponemos que volvió a su piso antes de huir definitivamente», explica José María Valdés.
La madre de Adela, Lucía, dos de sus hermanos, David y Fiornocella, acompañados de su cuñado, comparecieron ayer ante los medios de comunicación para convocar la concentración del lunes. La madre de la fallecida apenas pudo articular palabra embargada por el llanto y por el dolor de haber perdido a una hija y que «el asesino ande suelto sin que nosotros podamos descansar».

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