Dentro de una década, los viajes por la Nacional 630 podrían tener un aliciente extra: además de curvas, los conductores pueden tropezarse con un oso pardo que intente cruzar la carretera ante su vehículo. Esa es una de las consecuencias de los corredores naturales que la Fundación Oso Pardo (FOP) acaba de presentar para garantizar la supervivencia del oso cantábrico.
Ahora mismo, la raza está dividida en dos poblaciones: la del Occidente, que suma un centenar de plantígrados, y la del Oriente, donde resiste aislado un núcleo de unos treinta animales en serio riesgo de extinción. Allí sólo hay tres hembras, y la pobreza genética de los animales es notable tras más de un siglo de aislamiento. Para evitar que siga esa degradación, los conservacionistas llevan años planteando la necesidad de crear pasadizos de vegetación que animen a los osos a recorrer los entre 30 y 50 kilómetros que hay de un núcleo a otro. El problema es que en medio se interponen la N-630, la autopista del Huerna, la actual línea de tren, y la futura Variante de Pajares.
La necesidad de garantizar la supervivencia de una de las cinco líneas genéticas existentes de osos ha persuadido a la Unión Europea para financiar un proyecto de corredores naturales que cuenta con una partida inicial de 1,1 millones de euros, a la espera de la aportación del Ministerio de Medio Ambiente. El dinero se invertirá en los dos trazados que la FOP ha encontrado más adecuados para el paso de los plantígrados. Uno de los senderos comunica las poblaciones de plantígrados por León y otro, por el Principado.
En ambas rutas, el dinero permitirá realizar reforestaciones, montar patrullas de vigilancia en la zona y establecer líneas de colaboración con los apicultores y la población de los once municipios afectados, de los que cuatro son asturianos. La idea es crear una 'alfombra verde' que anime al oso a recorrer el trecho. «En el caso asturiano, el camino aprovecha el túnel de El Negrón para que los osos pasen por encima de la autopista», expone Carlos Nores, vicepresidente de la FOP.
De Portugal a los Alpes
Así el lugar que mayores problemas plantea sería la Nacional 630, que carece de túneles a su paso por Pajares. «Supone una dificultad, claro, pero no inhibiría el paso de los animales. De hecho, tenemos estudiado que por allí pasa al menos un oso cada quince años, lo que intentaríamos con el corredor es aumentar esa frecuencia», ilustra Nores. La misma situación se produciría en el corredor leonés a su paso por Pola de Gordón.
El proyecto para crear estos pasadizos naturales tiene el apoyo de la Fundación Territori i Paisatge de Caixa Catalunya, que quiere crear un corredor verde que desde el norte de Portugal conecte con la cordillera cantábrica, pase por los Pirineos, los macizos centrales franceses y termine en los Alpes.