Hay más impagos, bajan los beneficios y los fondos de cobertura de insolvencias no dejan de subir. Las entidades financieras no escapan de la crisis y un año después de que la economía empezara a tambalearse, en su cuenta de resultados resurge con fuerza el temido fantasma de la morosidad.
Este indicador, resultante de la relación entre los créditos concedidos y los dudosos, se situó en junio en el 1,59%, el doble que al cierre de 2007. Hay excepciones. Entre ellas, las entidades asturianas, que mantienen ese índice por debajo del 1%, concretamente el 0,93% pese haber registrado un incremento del 66% en el último año.
En el conjunto del país, son las cajas de ahorros son las que peor están aguantando el chaparrón. Sin embargo, tanto Cajastur como Caja Rural de Asturias pueden todavía presumir de ostentar dos de los mejores ratios del sistema. La primera, ha pasado del 0,42% del pasado ejercicio al 0,85% con el que cerró el semestre. El índice sólo es superado por el de Caja Rioja, con un 0,75%, y mejora incluso al de la banca privada que, a excepción de Bankinter, con un 0,67%, y Sabadell, que iguala su marca, lo supera con creces. Por su parte, el índice de morosidad de Caja Rural de Asturias ha pasado del 0,91% de 2007 al 1,28%, también por debajo de la media del sector situada en el 1,78%.
De las 42 cajas de ahorros que han informado sobre la evolución del índice de morosidad, quince tienen ya créditos que superan o igualan el 2% de su cartera crediticia. Excluidas las dos grandes (Caixa y Caja Madrid), cuya situación es notablemente mejor, la morosidad media del pelotón que agrupa a las entidades de tamaño medio (Caixa Catalunya, Bancaja, CAM,Caixa Galicia, Ibercaja, Unicaja y Caja España) subió hasta el 2,87% al cierre del pasado mes de julio, según informes que manejan las propias entidades. Es decir, que la estimación que hace un mes hizo el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Juan Ramón Quintás, al situar en el 2% la morosidad de las cajas al cierre del ejercicio, podría quedarse muy corta.
Asturias resiste
El índice de morosidad de la banca cerró el semestre en el 1,40%, frente al 0,73% registrado un año antes. Un mal dato que sirve de consuelo a los directivos del Banco Herrero en Asturias. La morosidad de la entidad asturiana se situó en julio en el 0,66%, frente al 0,35% de hace un año, mejorando notablemente el indicador del Grupo Sabadell, que cerró julio en el 0,85%. «La menor tasa de morosidad registrada en Asturias es reflejo de que la región está soportando mejor que otras autonomías esta crisis, en parte porque se benefició menos del 'boom' inmobiliario», razonan fuentes del banco. Pese a todo, no ocultan su preocupación por el rápido avance que está teniendo este indicador.
El aumento de la morosidad esta provocando que las entidades financieras se vean obligadas a llevar a cabo continuos ajustes al alza de los fondos de cobertura de insolvencia. Una estrategia que les permite tener las espaldas cubiertas ante eventuales aumentos de los créditos fallidos. Pese a todo, ya hay una decena de entidades con un ratio de cobertura inferior al 100%. Es decir, que no cubren todos sus créditos morosos con provisiones.
Este indicador también se está deteriorando con una rapidez inusitada en España. Así, el sector de las cajas de ahorros cerró 2007 con una tasa de cobertura del 212% que al cierre del semestre redujo hasta el 118%. Pese a todo, las asturianas siguen gozando de buena salud. Cajastur tiene unas provisiones del 207%. Es la quinta caja por tasa de cobertura, por detrás de Caja Rioja, Caja Murcia, la Kutxa y Unicaja. Además, mejora el índice de una buena parte de banca privada, cuya media se sitúa en el 104%, e iguala los alcanzados por Bankinter y Sabadell.
Menos créditos
El índice de morosidad no sólo crece por el avance de los créditos morosos. La ralentización del crecimiento del crédito, por el endurecimiento en las concesiones por parte de bancos y cajas, también ayuda a impulsarlo. Mientras que los activos dudosos se han multiplicado casi por tres -en junio de 2007 ascendían a 10.770 millones de euros y un año después llegaban a los 28.408 millones-, el crédito total del sistema ha aumentado en los mismos meses tan sólo un 11%, hasta los 1,76 billones de euros. No obstante, según apuntan fuentes del sector, no todos los activos dudosos repercuten negativamente en las finanzas en las entidades.
La razón es que una buena parte de la morosidad de los bancos y las cajas tiene su origen en el sector hipotecario -tanto promotores como particulares-. Es decir, que se trata de créditos que están cubiertos con garantía real, lo que significa que en el peor de los supuestos, la entidad va a poder recuperar al menos parte de la cantidad que prestó a través de la venta de activos.
Lo cierto es que ni los valores de morosidad que presentan actualmente las cajas de ahorros ni los de los bancos, parecen haber tocado techo. El cociente obtenido de dividir el total de activos dudosos (por haber dejado de pagar, entrar en un proceso concursal o porque la entidad tiene razones fundadas de que pueda incurrir en morosidad...) entre el total de los activos de la entidad financiera, cada vez arroja una guarismo más elevado. Teniendo en cuenta los principales indicadores económicos, todo indica, según los analistas, que los índices de morosidad van a seguir creciendo. Hace ya meses, el servicio de estudios del BBVA estimó que la morosidad media del sistema de cajas y bancos a finales del ejercicio de 2009 podría situarse en el 4%, lejos aún del 8% que se llegó a alcanzar, e incluso superar, con ocasión de la crisis de 1993.